Saber conservar los alimentos en buen estado es muy importante para nuestra salud y la de nuestras familias.

Precisamente en verano, al aumentar las temperaturas, hay que tener especial cuidado con la conservación de los alimentos  ya que la posibilidad de deterioro y descenso de calidad de la comida es mayor. A continuación te damos algunas claves para que evites consumir alimentos en mal estado durante el verano. ¡Sigue leyendo!

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¿Sabías que aprendiendo técnicas nuevas de envasado y conservación de alimentos podemos prolongar su vida en buenas condiciones para el consumo y, de este modo evitar que se nos estropee la comida antes de tiempo? Como siempre, lo mejor es prevenir, por lo que te aconsejamos que compres solo aquello que te haga falta y en la cantidad necesaria.

Lleva siempre una lista de lo que te hace falta y no vayas al supermercado con hambre, así evitarás las compras compulsivas. Una vez en casa, utiliza estos trucos:

Trucos para conservar alimentos en buen estado

  1. Procura no dejar los alimentos a temperatura ambiente más de dos horas si no los vas a consumir en el momento.
  2. Lava los alimentos con agua suficiente y productos específicos, especialmente las verduras y frutas cuando se consumen sin cocinar para asegurarte de que eliminas tanto posibles bacterias como los productos químicos que se utilizan para su cultivo. Además de agua abundante, puedes utilizar una solución de agua e hipoclorito sódico, que puedes comprar en las tiendas.  
  3. Intenta preparar la comida poco tiempo antes de consumirla o congélala, una vez que se haya enfriado, si vas a tardar en comerla. Los alimentos preparados se degradan en el frigorífico tras varios días, de manera que congelarlos puede ser una buena idea cuando no has calculado bien y has preparado de más. Sin embargo, evita introducirlos inmediatamente después de su cocción en el congelador, ya que los cambios bruscos de temperatura no son buenos para los alimentos y utilizarás mucha energía para enfriar algo que está caliente. 
  4. Cuando recalientes algún plato, hazlo a alta temperatura para destruir posibles bacterias y sírvelo caliente.
  5. Consume pescado siempre cocinado o tras haberlo congelado. El pescado fresco puede estar infectado con anisakis, un parásito que puede causar enfermedades. Alimentos en riesgo, por consumirse crudos o casi crudos, pueden ser los boquerones en vinagre y otros pescados en escabeche o marinados, como el ceviche. También los pescados ahumados, en salmuera o crudos como el sushi y sus variantes. 
  6. La carne picada consúmela el mismo día que la compres, el resto de carne la puedes tener varios días en el frigorífico, pero no más de una semana. La carne picada, al tener mayor contacto con el aire y un mayor grado de manipulación, tiene más riesgos de aparición de patógenos. 
  7. Cuando vayas a congelar la comida, hazlo por raciones en recipientes del tamaño adecuado. Así evitarás congelar y descongelar los alimentos varias veces.
  8. Lava bien los cuchillos y tablas de cortar una vez los has utilizado, pues son lugares ideales de acumulación de bacterias porque los restos de comida pueden quedar atrapados en ellos.
  9. En la nevera, no mezcles alimentos crudos con cocinados. Si lo haces, las bacterias de los alimentos crudos pueden pasar a los cocinados y contaminarlos. 
  10. Cuando vayas a descongelar un alimento, no lo hagas a temperatura ambiente. Deja que se descongele la noche antes en el frigorífico o utiliza el microondas. De esa manera, la cadena del frío se mantiene, porque evitas descongelar los alimentos bruscamente.
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Distintos métodos de conserva

Puedes hacer conservas de tus alimentos sobrantes en tu comida diaria para consumirlos posteriormente sin riesgos. Existen distintos métodos de conserva:

  • Por calor al baño María: puedes utilizarlo con alimentos altos en acidez o azúcar. Tienes que colocar el alimento que quieres conservar en un tarro de cristal cerrado herméticamente y sumergirlo en otro recipiente con agua que calentarás hasta el punto de ebullición entre 5 y 15 minutos.
  • Salazón: el clásico alimento conservado en sal es el bacalao, aunque también puedes aplicar este método a otros pescados, como las sardinas. La sal absorbe el agua, lo que hace que el alimento se deshidrate evitando que aparezcan microorganismos.
  • El escabeche: una mezcla de sal y vinagre, que puede aplicarse a carnes como el pollo o los pescados. El ácido acético del vinagre actúa en cooperación con la sal para evitar la degradación del alimento.
  • Las mermeladas o compotas: especialmente recomendadas para frutas, aunque también puedes hacerlas de cebolla, pimiento o tomate. El azúcar que añades a estos alimentos permite que permanezcan en buenas condiciones durante más tiempo.

Estos pequeños trucos son muy sencillos y te aseguran que los alimentos que prepares estarán siempre en buen estado. Y otra cosa importante: también contribuyen a aprovechar aquellos restos que a veces nos sobran y evitan que terminen siendo desperdicios.

Y tú, ¿qué otros trucos conoces? ¡Nos encantaría que nos los contaras!

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