¿Qué piensas o sabes acerca de los derechos humanos? ¿Crees que su existencia es una garantía?

Según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), “todos tenemos los mismos derechos humanos”, son “derechos inherentes a todos los seres, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición” y, además, son “interrelacionados, interdependientes e indivisibles”.

Pero, desgraciadamente, esto es la teoría. En la práctica, seguimos constatando situaciones de violación de los derechos humanos. Por ello, aunque sea verano, aunque estés pensando en las vacaciones y aunque lo que te apetezca sea desconectar de la rutina, hoy queremos pedirte que nos permitas hablarte de la situación de los refugiados sirios y nuestro trabajo a favor del respeto de sus derechos. ¿Nos acompañas? 

Elegir: huir o morir

Un grupo de refugiados caminando en dirección al puerto de Lesbos para coger el ferry con dirección Atenas. Les esperan 9 horas de barco hasta llegar al puerto de Pireus. Cada día llegan a las costas de la pequeña isla de Lesvos (Grecia) botes con unas 50 personas refugiadas o migrantes procedentes de Turquía que huyen de la guerra o de la pobreza. Tras pagar a los traficantes cantidades que rondan los 1.000 euros por persona (800 euros si son más de 60 o si hace mal tiempo), arriesgan su vida en un peligroso viaje sin garantías. Con salvavidas de dudosa calidad, sin ninguna nocion de condución, muchas veces de noche y en condiciones meteorológicas adversas. Algunos tienen la suerte de llegar a playas donde les esperan grupos de voluntarios de toda Europa, otros llegan a acantilados inóspitos y solitarios. Más de 4.000 no lograron llegar a la costa en 2015. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Cada día llegan a las costas de la pequeña isla de Lesbos (Grecia) botes con unas 50 personas refugiadas o migrantes procedentes de Turquía que huyen de la guerra o de la pobreza. Algunos consiguen llegar a playas donde les esperan grupos de voluntarios de toda Europa, otros llegan a acantilados inhóspitos y solitarios. Más de 4.000 no lograron llegar a la costa en 2015. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

En el mes en el que tenía lugar la Conferencia de Ginebra sobre la crisis de los refugiados sirios, marzo de 2016, ya hacía seis años que la población siria padecía los efectos de la violencia en su país. Como consecuencia de ello, más de 4,8 millones de personas se veían obligadas a refugiarse en los países vecinos, y más de 7.500 perdían la vida al intentar atravesar el Mediterráneo en frágiles embarcaciones.

¿Qué te sugiere la palabra “refugiado”? Actualmente, la situación de miles de refugiados que huyen de situaciones de conflicto y de pobreza es de gran vulnerabilidad pues no existen alternativas internacionales que les faciliten el refugio ni recursos que aseguren sus necesidades más básicas. ¡Pero tenemos propuestas y queremos que las conozcas!

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Nuestro llamamiento tenía el objetivo, para finales de este año, una acogida segura para, como mínimo, el 10% de la población refugiada, mediante al reasentamiento u otras formas de admisión humanitaria. Este porcentaje equivaldría a 481.220 personas, el número de refugiados sirios que ACNUR ha definido como extremadamente vulnerables, siendo los refugiados no registrados por ACNUR o los refugiados palestinos procedentes de Siria dos de los colectivos que no deben quedar excluidos.

Desde Oxfam Intermón invitábamos a los gobiernos a poner en práctica otras formas de admisión no basadas en la vulnerabilidad, como podrían ser becas de estudios académicos, favorecer la inmigración laboral o acelerar los programas de reunificación familiar. ¡Pero hay más!

Un grupo de voluntarios durante la distribución de comida a las personas refugiadas. El campo de Moria acoge a las familias refugiadas o migrantes que llegan a la isla de Lesvos (Grecia). Aquí tienen que registrarse para cruzar Grecia y seguir su camino hacia la próspera Europa. Además, reciben la ayuda de las ONG internacionales como Oxfam, Médicos sin Fronteras, Save the Children, y muchas otras. Hay casas para pasar la noche, duchas, baños, espacios habilitados para mujeres y niños. Además se reparte comida y se distribuyen a las familias más vulnerables productos útiles para el viaje comos sacos de dormir, zapatos, guantes, gorros, bufandas, pañales, toallitas, kits de higiene, chubasqueros, linternas y un larguísimo etcétera.  Oxfam está distribuyendo comida y productos de ayuda básica como sacos de dormir, ropa de abrigo y mantas. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Un grupo de voluntarios durante la distribución de comida a las personas refugiadas. El campo de Moria acoge a las familias refugiadas o migrantes que llegan a la isla de Lesbos (Grecia). Aquí tienen que registrarse para cruzar Grecia y seguir su camino hacia la próspera Europa. Además, reciben la ayuda de las ONG internacionales como Oxfam, que está distribuyendo comida y productos de ayuda básica como sacos de dormir, ropa de abrigo y mantas. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Así, la concesión de visados humanitarios podría ser otra de las opciones a desarrollar por parte de los Estados, lo que permitiría a la población solicitar asilo a través de su embajada local u otro organismo de representación sin estar físicamente en ese país.

Creemos que es necesario desarrollar acciones que garanticen vías seguras de acceso para los refugiados sin que estos tengan que jugarse la vida en el mar mientras huyen de la guerra, o se vean atrapados en tierra de nadie con acceso limitado a ayuda humanitaria o servicios, como las más de 44.000 personas que se encuentran en esa situación en la frontera con Jordania.

En todo caso, los gobiernos tienen a su alcance mecanismos que garanticen la protección de los derechos de una población civil, obligada a huir de sus hogares por los ataques y asedios, sin convertirlos en moneda de cambio para la obtención de concesiones políticas como el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, que no respeta el espíritu del derecho internacional ni de la U.E.

¿Y tú? ¿Te has imaginado alguna vez estar en su lugar? ¿Y si fuéramos nosotros los que tuviéramos que huir? ¿Cómo te gustaría ser tratado tras escapar de la guerra y dejar atrás tu hogar? Si podemos sentir su dolor y comprender su tragedia, ¿por qué no somos capaces de respetar sus derechos? ¡Piénsalo y ponte, desde hoy, rumbo a la acción!

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