¿Has pensado alguna vez cómo nuestras decisiones o acciones cotidianas pueden contribuir a preservar o perjudicar la salud del planeta que habitamos?

En Oxfam Intermón nos hacemos esta pregunta a menudo y es en este blog donde solemos compartir contigo nuestras inquietudes, así que, una vez más, te invitamos a que nos acompañes: hoy es el turno del efecto invernadero natural. ¿Lo conoces?

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¿Sabes qué es el efecto invernadero natural?

Pongámonos en situación: el nitrógeno predomina en la atmósfera terrestre, seguido por el oxígeno y en una muy pequeña proporción una serie de gases, algunos de presencia variable, entre los que podemos encontrar el vapor de agua o dióxido de carbono, que actúan reteniendo y captando las radiaciones solares e imposibilitando que estas se escabullan de la tierra.

Esta actividad, conocida como ‘efecto invernadero natural’, es la que permite que el planeta Tierra disponga de unas óptimas circunstancias climáticas así como de unas temperaturas favorables para la existencia del ser vivo.

El efecto invernadero natural es, pues, un fenómeno beneficioso para el planeta. Pero es la acción del ser humano la que está pervirtiendo su impacto. ¿Vemos de qué manera?

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La acción del ser humano

Nuestro impacto está aumentando en la atmósfera la presencia de gases como el dióxido de carbono, los óxidos de nitrógeno o el metano, rompiéndose así el equilibrio y acentuándose las consecuencias que provoca el efecto invernadero natural.

¿El resultado? Unas claras modificaciones sobre el clima y un evidente calentamiento del planeta. Y la realidad es que el cambio climático es ya un hecho.

¿Aún podemos hacer algo?

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que, durante el pasado año, se observaron en la atmósfera los mayores niveles de presencia de dióxido de carbono.

El transporte o el consumo energético están a la cabeza entre las causas que contribuyen al incremento de gases de efecto invernadero. ¿Cuál es ahí tu papel?

Conciénciate ante la necesidad de la utilización de medios de transporte más sostenibles y menos contaminantes, o en hacer un uso eficiente de recursos como el agua o la luz.

Una vez más, las Naciones Unidas advierten que es preciso reducir el crecimiento del calentamiento global, pues las secuelas serán más que graves. Algunas de ellas ya podemos contemplarlas…

© Pablo Tosco/ Oxfam Intermón Fati Marmoussa tiene 26 años, 3 hijos y vive con 7 personas en la comunidad de Tafgo.

© Pablo Tosco. Oxfam Intermón / Fati Marmoussa tiene 26 años, 3 hijos y vive con 7 personas en la comunidad de Tafgo.

La problemática relación entre el cambio climático y la erradicación del hambre

Nuestro planeta, a lo largo de su extensa vida, ha experimentado cambios en su clima. Estas variaciones naturales la han llevado a pasar de períodos caracterizados por su calidez a otras épocas glaciares.

Y esa condición de “natural” es lo que debemos resaltar, pues hasta ahora no había participación del ser humano. Pero no solo hemos cooperado en el avance del cambio climático, sino que también sufrimos sus consecuencias. Y ya hay quien ha empezado a notarlas…

Las víctimas de este fenómeno meteorológico

Numerosas familias y comunidades en el mundo son cada vez más vulnerables ante el cambio climático.

Ellas dependen de lo que siembran en el campo. Pero ahora las inundaciones destruyen su cosecha y después llegan las sequías que arruinan los brotes. Cada vez se ven obligadas a caminar más lejos de sus hogares para recoger un agua que no siempre es saludable, y en cuya tarea también participan las niñas, dejando de lado su escolarización. ¿Imaginas lo que esto implica?

© Pablo Tosco/ Oxfam Intermón Noaga Ouèda en su campo de sorgo

© Pablo Tosco. Oxfam Intermón / Noaga Ouèda en su campo de sorgo.

Noaga Ouèda, de 52 años y madre de 3 hijos y 5 hijas, vive en Kario (Burkina Faso), una región que padece inundaciones y sequías cada vez más intensas.

Ella cuenta cómo ha cambiado su entorno durante los últimos años, pasando de una temporada de lluvias mucho más larga a la escasez actual y a un suelo debilitado que les ofrece unas cosechas mermadas.

Noaga conoce el hambre. Cortan el cereal antes de su maduración para poder dar de comer a sus hijos e hijas, y la producción del campo se acaba en tres meses. Ya no les alcanza para alimentarse hasta la siguiente temporada de lluvias y se ven obligadas a vender a sus animales y racionar el to (harina).

En 2016, Oxfam Intermón y Atad construyeron una torre de agua: ahora, Noaga y las familias de su pueblo y de los poblados vecinos pueden acceder a agua limpia para beber, para el riego de sus huertos y para las labores domésticas.

El cambio climático es un desafío a nivel global. ¿Es, entonces, inabarcable? Puede parecerlo, por eso se requiere la participación de todos y todas y la presión a los órganos supranacionales para que puedan ejecutar prácticas a gran escala. ¿Contamos contigo?

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