Los años 60 del siglo pasado no solo estuvieron marcados por las reivindicaciones y los cambios sociales y políticos en el mundo. También los recordamos porque dieron lugar a nuevas perspectivas y preocupaciones en las que antes no habíamos reparado, entre ellas, la protección y conservación del medio ambiente.

Este enfoque evolucionó a lo largo de las décadas y por eso hoy día es común que nos hablen de ecologismo, responsabilidad medioambiental, enfoques verdes o equilibrio planetario, entre otros conceptos relacionados. ¡Seguro que, a día de hoy, ninguno te es ajeno!

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Sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva corriente reivindicativa que no se caracteriza por ser especialmente conocida: la ecología social, un enfoque que propone integrar los conceptos básicos del ecologismo con los valores del humanismo. ¡Y en este post nos proponemos sacarlo a la luz!

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¿En qué consiste la ecología social?

Actualmente existe un consenso generalizado sobre la necesidad de replantear el modelo de consumo masivo de nuestras sociedades. No hacerlo implicaría poner en riesgo el equilibrio planetario y, al mismo tiempo, nuestra supervivencia como especie humana. ¡Es urgente empezar a tomar medidas al respecto!

De hecho, es común que se hable de modelos como el Comercio Justo, el cual no solo se caracteriza por fomentar prácticas respetuosas con el medio ambiente, sino que además contribuye al desarrollo social y económico de los entornos.

Los movimientos ecologistas de los años 80 y 90 fueron los primeros en advertir sobre problemas que hoy se han convertido en verdaderas amenazas, como por ejemplo el calentamiento global o el cambio climático.

Sin embargo, lo hacían basándose únicamente en un enfoque medioambiental, es decir, como si la conservación de los recursos y los entornos fuera algo exclusivo de ciertos campos de acción. Ese es, precisamente, el gran aporte de la ecología social: integra de lleno el papel de las sociedades al cuidado del medio ambiente. Y ahora te preguntamos: ¿cuál es, pues, nuestro papel?

Principios de la ecología social. ¿Cómo aplicarla?

El estadounidense Murray Bookchin, considerado el padre de la ecología social, fue el primero en proponer abiertamente la sociedad ecológica, es decir, aquella que está fundamentada en un desarrollo sostenible. Pero… ¿era consciente en ese momento del alcance que llegaría a tener su idea?

¿Y cómo podemos unirnos a la sociedad ecológica? No hace falta poner nuestra firma en ningún manifiesto o cosa parecida. Basta con que lleves a cabo algunos hábitos en tu día a día, como por ejemplo los siguientes:

  • Adopta un modelo de consumo responsable. O lo que es lo mismo, no compres cosas que realmente no necesites. Recuerda que el consumo masivo de productos tiene una incidencia directa en el medio ambiente.
  • Reduce, recicla y reutiliza. La fórmula de las 3 R es vital para adoptar los principios de la ecología social: menos consumo, clasificación de residuos y reutilización de materiales y productos que merezcan una segunda oportunidad.
  • Compra productos de Comercio Justo. Estas redes promueven prácticas sostenibles para el medio ambiente e impulsan el desarrollo de las sociedades y comunidades implicadas en la producción de artículos.
  • Construye un huerto en casa. Destina una parte de tu casa para el cultivo y la producción de alimentos propios. ¡Así como lo oyes! Es una de las prácticas que más adeptos gana entre aquellos que optan por el autoconsumo y el cuidado del medio ambiente. Y lo mejor de todo, un huerto urbano es 100% natural.
  • Usa la bicicleta y otros medios de transporte alternativos. La emisión de gases de efecto invernadero se puede reducir si usas medios de transporte que no contaminen el medio ambiente, por ejemplo la bicicleta, los autobuses ecológicos o incluso el metro. Esto forma parte de la ecología urbana.
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© Pablo Tosco/ Oxfam Intermón

Como ves, podemos aplicar la ecología social mediante nuestros pequeños gestos cotidianos, contribuyendo a una mejora de nuestra salud y, por tanto, de nuestro planeta. ¿Empezamos hoy la cadena?

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