La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la desigualdad de género como un problema de tipo estructural según el cual las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos sociales de las mujeres están en gran desventaja si se las compara con las de los hombres. Nada nuevo, ¿verdad?

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Además, la reducción de espacios de participación sociocultural y económica, así como el menor acceso a las instituciones y el incumplimiento de los derechos fundamentales de las mujeres, son algunas de las principales consecuencias de esta problemática. ¡Las analizamos en este post! ¿Te lo vas a perder?

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¿Dónde se puede apreciar la desigualdad de género?

La desigualdad de género no es una característica exclusiva de nuestra época o que hayamos descubierto hace poco. Por el contrario, es algo cultural que se ha perpetuado a través de los siglos y que está presente en nuestro día a día más de lo que creemos.

Un vistazo rápido a nuestro alrededor nos permite identificarla en diferentes espacios y prácticas. De hecho, existe una circunstancia a la que está estrechamente ligada: la desigualdad económica. Sin embargo, ¿cuál es la razón de esto?

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Desigualdad económica y de género, ¿dónde se aprecian?

El aporte de la mujer es indispensable para el desarrollo de las sociedades. Sin embargo, si sus condiciones laborales no son óptimas, dicho aporte simplemente servirá para seguir acentuando la brecha de género y, a la vez, no tendrá ningún impacto en el desarrollo social de sus comunidades.

Son varios los escenarios de la cotidianidad donde se aprecian tanto la desigualdad de género como la desigualdad económica. Veamos algunos de ellos:

  • Terreno laboral:

No solo se trata del acceso a ciertos cargos e instituciones, sino que además la mujer debe enfrentarse a la enorme brecha salarial. Varios estudios señalan que el salario medio anual de una mujer es un 22 % más bajo que el de los hombres.

  • Pensiones:

Las mujeres jubiladas están peor remuneradas que los hombres. En España, por ejemplo, mientras una mujer pensionista recibe de media casi 600€, los ingresos de los hombres por el mismo concepto rondan los 971,92 €. ¡Una diferencia notable!

  • Labores del hogar:

En el área del servicio doméstico, la presencia de las mujeres es casi unánime, con el agravante de que sus sueldos son precarios y no gozan de estabilidad laboral. Ahora bien, esta brecha también se registra en la cotidianidad, pues mientras las mujeres dedican una media de 4 horas y media a las labores del hogar cada día, los hombres solo gastan 2 horas y media para llevar a cabo dichas tareas.

  • Derechos fundamentales:

En algunos países aún no se reconocen derechos esenciales que se relacionan con la dignidad y el libre desarrollo de su personalidad. Esto provoca que en determinados contextos, como por ejemplo las emergencias humanitarias, las mujeres sean uno de los grupos sociales más afectados.

Algunas iniciativas para dar la vuelta a esta situación

Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo podemos dar la vuelta a esta situación para derribar la desigualdad de género ligada a la desigualdad económica?

No existe una única respuesta, pero las iniciativas que se pongan en marcha deben integrar aspectos como la educación, la modificación de las estructuras del mercado laboral, el reconocimiento de derechos fundamentales y la apertura de espacios de interacción social y económica. ¡Recuérdalo!

Por ejemplo, podemos implementar programas educativos que subrayen la situación actual de la mujer en muchos escenarios de la cotidianidad. La pedagogía es una excelente herramienta para generar conciencia y compromiso social.

Otra forma de contrarrestar esta barrera podría ser la elaboración de leyes más justas, que visibilicen las demandas de las mujeres y que, por supuesto, garanticen un acceso igualitario a las instituciones y a la esfera pública en general.

En última instancia, es indispensable que la lucha contra esta problemática vaya de la mano con el compromiso social, es decir, que se genere una conciencia más amplia de lo que en realidad supone. Y aquí entras tú en juego: ¿contamos con tu apoyo?

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