¿Piensas que el derecho a la no discriminación de las mujeres es una de las principales luchas y reivindicaciones de la época en la que vivimos? Si tu respuesta es afirmativa, ¡este post te va a interesar!

A lo largo de toda nuestra historia, las mujeres han estado excluidas de muchas decisiones, áreas, ámbitos y sectores de la vida política y social por el solo hecho de pertenecer al género femenino, algo que en términos prácticos se asemeja a la discriminación que sufren cientos de personas en el mundo por su raza, religión, nacionalidad, ideología, orientación sexual, etc.

No existe prácticamente ninguna tradición jurídica o código social que haya escapado a la institucionalización de prácticas discriminatorias en ese sentido. De hecho, muchas de ellas aún persisten y se aplican con rigurosidad. ¿Las vemos?

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Derecho a la no discriminación de la mujer: ¿qué se reivindica?

No es solo un rol más visible, activo y protagonista el que se reclama cuando se habla de igualdad de género y de derecho a la no discriminación de la mujer en el mundo. Va mucho más allá.

Según la Organización de las Naciones Unidas, las mujeres constituyen la población con mayores índices de pobreza en la Tierra, una situación que se ha incrementado en un 50% desde 1975, es decir, en las últimas cuatro décadas.

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La violencia de género, en sus distintas formas y expresiones, lamentablemente sigue siendo una constante en muchas de las sociedades del siglo XXI. Los marcos jurídicos no reconocen derechos esenciales de las mujeres y las niñas y, aún peor, dificultan el acceso de estas a la justicia ordinaria en situaciones adversas.

En ciertos países donde la situación es más crítica, la discriminación de género suele ir de la mano de otro tipo de exclusión basada en aspectos como la raza, la etnia, la casta, el nivel de discapacidad y la clase social.

Por tanto, al hablar de derecho a la no discriminación, lo que se reivindica son los derechos fundamentales de la mujer, es decir, aquellos de carácter inherente y que no pueden ser vulnerados bajo ningún concepto o circunstancia. ¡Pero sigue quedando mucho trabajo por hacer!

¿Cuál es la importancia de la no discriminación de la mujer?

Luchar contra la discriminación de género es una forma de construir sociedades más incluyentes, igualitarias, justas y diversas. No es un asunto que beneficie solo a las mujeres, sino que es algo que nos involucra a todos.

Además de la Declaración de 1948, los derechos de las mujeres están incluidos en un texto específico, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de violencia contra la mujer (CEDAD), aprobado en 1979 por 187 países.

Desde su aparición, Oxfam Intermón se ha tomado muy en serio estas reivindicaciones y principios, que son los que animan sus proyectos enfocados a la defensa de derechos de las mujeres en determinadas zonas del mundo. ¿Los conoces?

Por ejemplo, las condiciones laborales dignas y la igualdad de trato son dos de los pilares de Creative Handicrafts, una asociación de mujeres en Bombay, al oeste de la India, que lleva más de 20 años confeccionando prendas como principal herramienta para el desarrollo social de su comunidad. Algunas de estas prendas se comercializan en España a través de las tiendas de Comercio Justo de Oxfam Intermón. 

Algo similar ocurre en Vietnam, donde Oxfam apoya una iniciativa de Comercio Justo denominada Cratf Link. La idea es que un grupo de diseñadores profesionales pasen una temporada con los artesanos vinculados al proyecto, muchas de ellas mujeres, y generen estrategias de capacitación y comercialización de los productos.

En este post hemos querido mostrarte la panorámica general de la situación de la mujer en el mundo: como ves, desde diferentes latitudes siguen quedando temas por abordar para conseguir esta igualdad de género. Aunque nuestro ámbito particular de actuación puede parecer pequeño, puede llegar a ser determinante: nuestro lenguaje, la manera en la que tratamos a nuestros congéneres y, sobre todo, los valores en los que educamos a nuestros pequeños son algunas de nuestras armas más poderosas. ¿Las utilizamos?

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