Fuerte, valiente, inteligente, capaz, independiente. Las mujeres del mundo han luchado para que estos adjetivos estén unidos a ellas. Y por eso queremos convertirlas en las protagonistas de este post, aunque, claro, desde un punto de vista diferente: el feminismo socialista. ¿Cuánto sabes sobre este concepto?

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Se trata de una corriente de pensamiento que se basa principalmente en la crítica a dos conceptos tradicionalmente aceptados por las sociedades modernas: el capitalismo como sistema de desarrollo y el patriarcado como modelo de organización, desempeño y funcionamiento sociocultural. ¿Te dicen algo?

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Feminismo socialista: otros elementos y consideraciones

El feminismo socialista censura el patriarcado y el capitalismo al considerarlos abusivos y opresivos hacia la mujer, pues se trata de estructuras que la explotan y la ponen al servicio de los intereses del capital y la clase dominante.

Además, este feminismo considera que se debe acabar con la sociedad de clases y las diferencias de género para que la mujer pueda decidir libremente sobre su vida. Con la caída del capitalismo y la llegada del socialismo se conseguirá una sociedad igualitaria.

Su objetivo principal es acabar con la desigualdad existente entre géneros, la cual produce, por ejemplo, la esclavitud doméstica de la mujer, su sumisión sexual o su dependencia económica, entre otras problemáticas.

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Figuras destacadas del feminismo socialista

Algunas de las fundadoras del feminismo socialista han sido la escritora francesa Flora Tristán, la política alemana Clara Zetkin y la política rusa Alexandra Kollontai.

Todas ellas tenían un elemento en común: veían que el mundo se había construido en función del varón y que el papel de la mujer era estar sometida a su voluntad, sirviendo al sistema, a la sociedad y a la familia. Percibieron que la mujer carecía de individualidad, pues el sistema social patriarcal las había reducido al papel de esposa, es decir, un mero complemento del varón.

Flora Tristán (1803-1844) consideraba que las ideas tradicionales sobre la inferioridad natural de la mujer actuaban como un obstáculo que le impedía acceder a la educación. Acabar con esa limitación, señalaba esta activista, sería muy positivo para el bienestar de ambos sexos y traería una sociedad más justa.

Mientras Clara Zetkin (1857-1933) pensaba que la familia se había convertido en una institución económica más (motivo por el cual era crítica con ella), Aleksandra Kollontái (1872-1952) rechazaba la dependencia económica de la mujer y la dominación del varón, pues este era el único que podía percibir el jornal para la familia.

¿Qué es la distinción a la Igualdad en la Empresa?

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad otorga una marca de excelencia, el distintivo “Igualdad en la Empresa”, a aquellas entidades que se destaquen por sus políticas de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. ¿Lo conocías?

Se convoca cada año, tiene una vigencia trianual y se puede solicitar una prórroga del mismo. Las empresas que lo hayan obtenido deben presentar un informe en el que detallen las actividades que hayan realizado en lo que se refiere a la igualdad de género.

De este modo, las autoridades comprueban que mantienen vigentes los criterios por los que obtuvieron el distintivo. Puedes acceder desde aquí al listado de empresas que actualmente disponen de dicha distinción.

Algunas barreras que aún frenan a la mujer

Se han dado pasos de gigante; nadie lo duda. Sin embargo, la existencia de esta marca nos hace pensar que la mujer aún se sigue enfrentando a muchos obstáculos en su día a día y que la desigualdad de géneros sigue presente en las sociedades contemporáneas.

Los especialistas hablan de muros invisibles que aún lastran su carrera profesional y su desarrollo individual, entre ellos los que mencionamos a continuación:

  • Las normas sociales establecidas y aceptadas por todos y todas.
  • La legislación y normativa vigente, la cual impide que en algunos casos las mujeres accedan a la justicia y a las instituciones públicas en general con las mismas facilidades que los hombres.
  • Los estereotipos de género o los roles que nos dicen cómo se espera que sea el comportamiento mujeres y hombres en el seno doméstico.
  • El denominado ‘techo de cristal’, término que alude al recelo que genera el hecho de que una mujer pueda ejercer cargos de responsabilidad en el ámbito empresarial o la falta de equidad laboral.

¿Qué es el Convenio de Mujeres Populares y Diversas?

Ahora queremos contarte cómo desde Oxfam Intermón seguimos luchando por lograr el pleno empoderamiento de la mujer en los distintos escenarios en los que llevamos a cabo proyectos sociales orientados en este sentido. ¡Te los contamos!

Una de las iniciativas más visibles es el Convenio Mujeres Populares y Diversas, la cual es cofinanciada por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y que ya completa más de 5 años de trabajo en países como Brasil, Ecuador, Perú y Colombia. Allí hemos conseguido que más de 16.000 mujeres de 20 organizaciones hayan afianzado su liderazgo e intervención política.

Gracias a diversas actividades y programas de formación, las mujeres han participado en encuentros internacionales, investigaciones, acciones o campañas de incidencia política en las cuales han intercambiado sus propias experiencias y han comprendido necesidades similares a las suyas en otras mujeres. ¡Conócelas!

Mujeres Populares y Diversas ha permitido que las mujeres originarias de estos países introduzcan sus propias demandas en la agenda política de su comunidad, pues muchos países latinoamericanos tienen en común la realidad de la desigualdad, la exclusión y la opresión de las féminas, problemas que empeoran por las dificultades económicas, sociales y políticas que deben enfrentar en su día a día.

Ahora, tras esta iniciativa, las mujeres latinoamericanas tienen capacidad para transformar las injustas relaciones sociales por razones de género, clase, raza o etnia que sufren, combatir la violencia que padecen e involucrarse en la economía de sus países. ¡A continuación te presentamos una muestra de estos logros:

  • En Brasil:

Se han creado unidades itinerantes de atención a las mujeres del campo y la selva con el objetivo de prevenir y erradicar la violencia contra la mujer. En todas las capitales del estado se ha creado la Casa da Mulher Brasileira para ofrecer atención especializada a este colectivo, cuyas prioridades son el alojamiento de emergencia o la orientación legal. Además, el Plan Nacional de Agroecología y Producción Orgánica establece acciones y programas destinados a reducir las desigualdades de género y lograr la autonomía económica de la mujer.

  • En Ecuador:

En la lucha por visibilizar y normalizar la diversidad sexual y acabar con los prejuicios de la homofobia o transfobia, se ha conseguido presentar un proyecto de reforma para sustituir la mención de “sexo” por “género” en la cédula de ciudadanía de este país. La idea es que las personas transexuales puedan tener un documento de identidad acorde a su género.

  • En Perú:

Se han logrado subrayar las contribuciones de la mujer a la economía nacional, ya que su trabajo no remunerado (doméstico o voluntario) también forma parte de las cuentas públicas del Estado.

  • En Colombia:

Las mujeres colombianas son víctimas del conflicto armado que vive el país, padeciendo desplazamientos forzosos y sufriendo violencia sexual. Es por ello que reclamaron estar presentes y tener voz en las conversaciones con la guerrilla de las FARC en La Habana para alcanzar la paz. Tras varios encuentros previos, finalmente lograron que Nigeria Rentería y María Paulina Riveros fueran las representantes de este colectivo en dicha mesa de diálogo.

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María Verônica de Santana tiene 46 años y desde enero de 2011 es secretaria ejecutiva del Movimiento da Mulher Trabalhadora Rural do Nordeste, en Brasil. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

¿Es importante el feminismo socialista en el siglo XXI?

Un observador lejano podría pensar que tras los avances en materia de igualdad de género registrados hasta la fecha ya no es necesario fomentar el feminismo socialista.

Sin embargo, la respuesta es la contraria: precisamente porque hemos avanzado en ciertas materias, es indispensable que ahora se profundice en los postulados de este movimiento conceptual y político, especialmente en aquellos contextos donde la mujer aún ocupa un lugar secundario e irrelevante, ¿no crees?

La lucha por la igualdad solo acabará cuando esta se haya alcanzado plenamente. De ahí que el feminismo socialista comparta elementos con otros tipos de feminismo que alzan su voz en el actual contexto mundial, por ejemplo, el feminismo de la diferencia, el ecofeminismo y el feminismo de la igualdad social. Y tú, ¿de qué lado estás?

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