El chocolate que tanto nos gusta y que endulza nuestras vidas también esconde un lado oscuro y amargo. Por ejemplo, ¿sabías que la mayoría de los hombres y mujeres que cultivan el cacao nunca han probado el chocolate?

A continuación te mostramos algunas cuestiones agrias que se ocultan tras este exquisito manjar para que puedas elegir bien el cacao que consumes.

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El lado oscuro del cacao: un cultivo laborioso

Transcurren cuatro años desde la plantación del árbol del cacao hasta el momento en que este empieza a dar sus frutos. ¿Te imaginas estar en la situación del pequeño campesinado con pocos recursos?

Cuando llega el tiempo de la cosecha, esta se desarrolla durante un período de unos dos o tres meses, y se realiza la recolección del fruto cada dos semanas dependiendo de su nivel de maduración.

Los granos de cacao se encuentran dentro de las mazorcas, unos frutos amarillos y rojos. Para cosecharlos, primero se corta cada mazorca madura del árbol. A continuación estas se abren con un machete. Después se extraen de su interior los granos, de color blanco. El último paso será llevarlos a la zona de fermentación o secado.

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Las cuencas del Amazonas y del Orinoco fueron el origen, hace más de 4.000 años, de uno de los productos más consumidos en el mundo: el cacao. Hoy, su cultivo, comercialización y transformación tienen un enorme impacto en el comercio internacional. En la imagen, el fruto del cacao: la vaina o mazorca, que tarda en madurar de 5 a 6 meses © Guadalupe de la Vallina

Todo este procedimiento es manual. Sin embargo, tal esfuerzo no conlleva que el cacao esté listo para ser considerado chocolate.

Aún debe molerse el grano, que dará lugar a la manteca de cacao, al cacao en polvo y al licor del polvo, unos subproductos que al mezclarse con diversas proporciones de leche y azúcar, entre otros ingredientes, permitirán que se obtenga el chocolate.

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Una vez seco, el cacao se prepara para ser embalado en sacos y etiquetado para su exportación © Guadalupe de la Vallina

El lado oculto del chocolate: las injusticias tras la comercialización

El cacao realiza un largo periplo hasta convertirse en lo que conocemos como chocolate, y esconde algunas singularidades. Veámoslas.

  • Quién es quién en el proceso de producción

Los países productores de cacao no son los principales consumidores de este producto. Lo son, principalmente, Europa y Norteamérica.

Los países de origen del cacao son los encargados del proceso de cosechado, secado y fermentación de los granos de cacao, pero no se encargan de la siguiente fase del proceso, la molienda.

Ellos exportan el cacao en grano y serán los países desarrollados los encargados de su procesado.

  • ¿A qué se debe esto?

Por un lado, encontramos una falta de medios y conocimientos de las regiones productoras que les permitan elaborar productos con un alto nivel de transformación a partir del cacao.

Por el otro, existe una alta concentración de la industria del sector de la molienda y la producción en manos de unas pocas grandes multinacionales.

Además, el impuesto que aplican los países desarrollados para preservar su producción de las importaciones, el arancel, aumenta a medida que un producto manufacturado está más transformado.

De este modo, a un país productor, lo que le resulta más barato exportar es el cacao, mientras que exportar manteca de cacao es más caro y lo es mucho más todavía exportar cacao en polvo.

  • Más divergencias

Las desigualdades también están presentes si nos fijamos en el reparto de beneficios entre los países productores del cacao o el azúcar y la industria del chocolate.

Tan solo un 5% del precio de esa rica tableta de chocolate que degustas en casa repercute en los productores. La gran mayoría de los beneficios se distribuyen entre los intermediarios, las marcas chocolateras y las empresas de distribución.

  • El campesinado, el más perjudicado

Los agricultores y agricultoras venden los granos de cacao a los intermediarios del área local, y estos lo harán al mercado internacional, donde las multinacionales alimentarias los compran y los transforman en productos derivados del cacao.

El poder de estas multinacionales sobre la cadena del cacao es enorme. Pueden adquirir granos, almacenarlos y especular, logrando desestabilizar el mercado.

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Fuente: Oxfam Intermón

El lado oscuro del llamado ‘manjar de dioses’: la discriminación de la mujer en la cadena del cacao

Dice el refrán: “A nadie le amarga un dulce”. Y nosotros añadimos: “Pero si es chocolate y eres mujer, puede que sí”. A continuación, te explicamos por qué.

  • Tierras de cultivo

    Las mujeres se encargan de las labores del campo, pero ellas no son las dueñas de la tierra que trabajan cada día. Por lo tanto, no tienen voz. 

  • Salarios

    Ellas son contratadas para ejercer aquellos puestos de trabajo que tienen una remuneración peor. Cuando desempeñan la misma labor que los varones, ellas reciben un sueldo inferior a ellos. En regiones como Costa de Marfil, el cultivo de cacao es considerado como una ocupación de hombres, por lo que es complicado que las contraten.

  • Cooperativas y puestos de liderazgo

    Para ellas es muy difícil formar parte de las cooperativas y ejercer cargos directivos, lo cual les impide acceder a formación agraria, percibir primas o disponer de insumos agrícolas a un precio más bajo.

  • Préstamos

    Al no ser propietarias de la tierra, no es nada fácil que les concedan préstamos, lo que condiciona su posibilidad de adquirir, por ejemplo, semillas de mejor calidad.

  • Fábricas

    Las mujeres que trabajan en las empresas de procesamiento y exportación del cacao soportan un trato discriminatorio y padecen acoso. 

Esta falta de oportunidades y la desigualdad hacen que las mujeres se encuentren en una situación de mayor vulnerabilidad. Pero gracias a la campaña “Tras la Marca“, de Oxfam Intermón, es posible que las mujeres recuperen los derechos que el cacao les robó.

Tanto Mondelez como Mars y Nestlé, grandes multinacionales del sector del chocolate, se han comprometido a enfrentar esta discriminación y tomar medidas para que la mujer reciba un trato adecuado.

Borra el lado oscuro del chocolate y endúlzalo, ¡elige Comercio Justo!

Ana Cristina Cruz es una de las mujeres a las que podemos no amargar la vida, si sabemos elegir bien nuestro chocolate.

Ella es una agricultora de cacao de 62 años de la comunidad de Hoyo de Jaya, en República Dominicana.

Es viuda, tiene un hijo y dos hijas y pertenece a la cooperativa Cooproagro de Comercio Justo, donde percibe un precio adecuado y superior al del mercado convencional por el cacao que cultiva desde hace ya más de 40 años.

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Ana Cristina Cruz en su finca en la comunidad de Hoyo de Jaya, en la República Dominicana © Guadalupe de la Vallina

Además de un importe justo, acceso a préstamos o auxilio a los hijos e hijas en caso de fallecimiento del cooperativista, el comercio solidario ha reportado beneficios al conjunto de la comunidad de Jaya donde, por ejemplo, se han podido arreglar muchos caminos y hay equidad de género, ya que en Cooproagro, mujeres y hombres tienen voz y voto.

Las onzas de esa irresistible tableta pueden ser amargas para las personas que forman parte de la cadena de producción y los agricultores y agricultoras que cultivan la planta de cacao. ¡Así que elige bien tu chocolate y ponle freno a las injusticias! ¡Te sabrá más dulce que nunca!

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