¿Has oído hablar alguna vez de discriminación positiva? Es el concepto se utiliza para describir una política social que se orienta a mejorar la vida de algunos grupos que hayan sufrido históricamente discriminación. El objetivo es precisamente conseguir una mayor igualdad.

En este post queremos explicarte qué es, cuándo se aplica y por qué favorece al desarrollo de la sociedad. ¿Nos acompañas?

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¿A quién se orienta la discriminación positiva?

En líneas generales, se orienta a aquellos grupos sociales, étnicos o minoritarios que a lo largo de un período de tiempo hayan sufrido discriminación por alguna causa. La forma en la que se practica es a través de un trato preferencial en el acceso a ciertos recursos, servicios o protecciones, con la finalidad de que se mejore su calidad de vida. ¡Conozcamos sus orígenes!

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Un poco de historia

El concepto de discriminación positiva nace en Estados Unidos, donde las personas negras sufrieron durante siglos una opresión racial. Aunque en un primer momento se refería a la discriminación por raza, a partir de los años 60 del siglo XX empezó a trascender a otras esferas, como la sexual, la religiosa o la social. Y ahí comenzó todo.

La discriminación positiva por causa de género

La igualdad entre sexos es crucial para lograr un correcto desarrollo de la sociedad, pero en la práctica esta equidad no se da. En algunos países, las mujeres se encuentran en una situación de inferioridad tan acusada que no pueden vestirse como quieren, conducir un vehículo, trabajar en turnos de noche o incluso aceptar la herencia de sus familiares. Tampoco tienen derecho a un matrimonio libre o a un divorcio.

En países como el nuestro, esta discriminación no es tan acusada, pero también se produce. Se calcula que las mujeres ganan cerca de un 20% menos que los hombres por desempeñar el mismo trabajo y que no acceden en condiciones de igualdad a un puesto de trabajo, según datos de Eurostat.  Además, nuestro lenguaje tiene tintes a veces sexistas, y numerosos sustantivos se usan únicamente en género masculino aún refiriéndose a ambos sexos. También existen prejuicios sociales contra las mujeres, como la creencia de que son el sexo débil o que deben encargarse de las labores del hogar. ¿Te resultan familiares?

La legislación internacional relativa a los derechos humanos prohíbe todo tipo de discriminación, incluida la que se basa en el sexo, y garantiza que mujeres y hombres disfruten de sus derechos de igual manera. Por ejemplo, en el artículo 15 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, se establece que los países vinculados deben reconocer los mismos derechos para ambos sexos, y en posteriores artículos se dispone que estos Estados tomen las medidas necesarias para que se cumplan. Esta convención ha sido ratificada por 186 Estados, pero muchas mujeres en el mundo siguen sin poder acceder a estos derechos.

Por eso, en determinados países se han puesto en marcha políticas de discriminación positiva que buscan promover esta igualdad entre hombres y mujeres a través de ciertos privilegios concedidos al género femenino. ¿Qué te parece?

La discriminación positiva en nuestra legislación

La Unión Europea ha incluido numerosas medidas de apoyo a estas políticas dentro de sus acciones, que permiten un desarrollo práctico de estos derechos. Por ejemplo, un porcentaje de los puestos de trabajo en el sector público se reserva a personas en riesgo de exclusión, se han promovido bonificaciones empresariales para la contratación de grupos desfavorecidos o se han hecho sentencias apoyando este tipo de discriminación.

En España, el hecho de que exista discriminación en algunos ámbitos no significa que se esté incumpliendo el artículo 14 de la Constitución, que aboga, de hecho, por evitar cualquier práctica discriminatoria. El Tribunal Constitucional reconoce que en determinadas situaciones se puede aplicar: “Los tratos diferenciados a favor de las mujeres con el fin de corregir desigualdades de partida, de eliminar situaciones discriminatorias, de conseguir resultados igualadores y de paliar la discriminación sufrida por el conjunto social de las mujeres”.

Ventajas de la discriminación positiva

Como hemos dicho, este tipo de discriminación se orienta a combatirla. Puede parecer contradictorio, y de hecho algunos grupos sociales son críticos con estas medidas, pero solo si partimos de una situación de igualdad efectiva conseguiremos equiparar roles. Por ejemplo, cuando se aprobó la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección contra la Violencia de Género, algunos grupos políticos la recurrieron al Tribunal Constitucional, alegando que iba contra el artículo 14 de nuestra carta magna. Sin embargo, este Tribunal dictaminó que en este caso es necesaria una discriminación para igualar el papel de hombres y mujeres en esta situación. ¡He ahí su razón de ser!

Esto no solo se aplica a la discriminación de género, sino a otras formas de igualdad efectiva, como la inclusión de los discapacitados en el mercado laboral a través de políticas y subvenciones propias, la integración de grupos sociales desfavorecidos o a las medidas que fomentan la desaparición de la discriminación por causa de raza.

Gracias a estas medidas, todas aquellas personas que parten de una situación de inferioridad pueden mejorar su calidad de vida y participar de forma activa en la sociedad, sin que por ello sean discriminadas. Estas políticas se ponen en marcha a través de legislación específica, pero también con partidas presupuestarias orientadas a hacer realidad esta inclusión, a través de actividades culturales, subvenciones o cualquier forma de ayuda.

Por tanto, la discriminación positiva, a pesar de su nombre, no debe ser vista como tal, sino como una ayuda efectiva para que millones de personas que se sienten desplazadas puedan participar en la sociedad de forma digna, tener acceso a los mismos recursos y no ser discriminadas por causa de su género, raza, condición social, religión u opinión.

Desde siempre, en Oxfam Intermón hemos apostado por la igualdad en todas sus formas, incluyendo la equidad entre hombres y mujeres, y por eso ponemos en marcha proyectos como Avanzadoras, con el que apoyamos a mujeres que buscan romper con las reglas impuestas y cambiar el mundo con sus acciones. ¿Lo conoces?

Sin embargo, no olvides que la mejor manera de aportar nuestro granito de arena, ya sea a esta o cualquier otra causa, es en las acciones del día a día; solo así, más temprano que tarde, convertiremos estos deseos en una realidad tangible. ¿Contamos contigo?

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