Adoptar un estilo de vida saludable es importante no sólo para mantenerse sano en el presente, sino para retrasar la aparición de enfermedades y los dolores durante la vejez. Tal como indica la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), “gozar de buena salud a lo largo de la vida contribuye a una vejez feliz y productiva”. ¿Y quién no la desea?

La Constitución de la OMS define como salud “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por ello, la prevención es clave.

Sin embargo, el ajetreo del día a día no nos permite a veces dedicar el tiempo suficiente a cuidarnos como es debido. Practicamos menos deporte del que nos gustaría, comemos peor de lo que deberíamos y así con una larga lista de cosas. A veces, adoptar hábitos de vida saludables es complicado –con frecuencia no podemos cocinar todos los días o disponer de una hora al día para hacer deporte– pero sí podemos incorporar pequeñas rutinas que mejorarán esa calidad de vida a largo plazo. ¿Quieres conocerlas? ¡Te revelamos algunas de ellas!

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Hábitos de salud física

Mantenerse activo físicamente y comer de manera equilibrada son las dos recetas principales para conseguir una vida saludable a nivel físico. Podemos hacerlo de forma ambiciosa, pero también podemos empezar poco a poco, con pequeños hábitos que cambiarán nuestra salud de forma imperceptible:

1. Un poquito menos de sal

Cada vez que vayas a aliñar la ensalada o a sazonar tu comida, piensa en esta frase. Un poco menos de sal en tus comidas te ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular, que según la Organización Panamericana de la Salud son la principal causa de muerte en el mundo. Si reduces el consumo de sal poco a poco, verás que ni siquiera lo notarás en el sabor, más bien al contrario, empezarás a apreciar sabores de los alimentos que hasta ahora no habías distinguido.

2. Un poquito menos de azúcar

De la misma forma que sucede con la sal, el consumo excesivo de azúcar hace que aumenten los niveles de azúcar en sangre y la diabetes. No intentes eliminar todo el azúcar de tus alimentos de golpe, pues te costará mucho hacerlo y sentirás frustración si fracasas. Al contrario, sólo añade un poquito menos cada vez, hasta llegar a que representen menos del 10% de las calorías diarias que consumes (esta es la recomendación de la OMS). Al mismo tiempo puedes sustituir el azúcar blanco o refinado por otros productos endulzantes más naturales y saludables, como la miel o el azúcar de caña ecológico.

3. Sube las escaleras andando

Intenta instaurar un hábito en tu vida, el de subir las escaleras caminando en lugar de utilizar las escaleras mecánicas –en transporte público y establecimientos– o el ascensor en casa. De esta forma aumentarás tus niveles de actividad física sin apenas enterarte. Según datos de la OMS, en los países desarrollados, más de la mitad de los adultos tienen una actividad insuficiente y “se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon y el 27% de los casos de diabetes”. ¡Que no es poco!

4. Camina más

Al trabajo, al supermercado cuando vayas a hacer la compra, a visitar a tus amigos, amigas y familiares… siempre que puedas, evita coger el coche o los transportes públicos pasivos y camina. Según la OMS bastan 30 minutos de actividad física, de intensidad moderada, para que empieces a notar los beneficios, y lo mejor es que no hace falta que los hagas todos a la vez. Este volumen de actividad física te permitirá mantener la agilidad a lo largo de los años y también te ayudará a minimizar enfermedades como la hipertensión, la artrosis y la osteoporosis.

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Hábitos de salud mental y emocional

Cuando hablamos de hábitos de vida saludables, siempre pensamos en salud física. Mantenernos ágiles, con un peso adecuado a nuestra edad y condiciones físicas, llevando una alimentación cuidada… Sin embargo, hay otra parte de nosotros mismos de la que también debemos preocuparnos; nuestra mente. La salud mental es parte integral de la salud, lo cual no significa solo ausencia de trastornos mentales, sino un estado de bienestar suficiente para hacer frente al estrés normal de la vida.

También existen algunos hábitos que permiten mejorar ese bienestar mental con poco o casi ningún esfuerzo.

5. Caza abrazos

Al menos cuatro al día. Abraza tu pareja, a tus amigos y amigas, familiares, hijos o hijas… o incluso abraza a los árboles. Según el psicólogo estadounidense Matthew Hertenstein, el contacto físico entre personas con vínculos emocionales aumenta la autoestima y proporciona una sensación de paz interior, calmando el estado de nerviosismo debido a la liberación de cortisol, una hormona que se produce cuando tenemos estrés.

6. Relaja tu cerebro

¿Has oído hablar del Mindfulness? Esta práctica nos quiere recordar que todo lo que hacemos, se puede hacer mejor desde la relajación. Algunos lo llaman meditar, pero básicamente consiste en no hacer nada, ni pensar nada, durante diez minutos seguidos. Algo que suena tan sencillo pero que requiere de práctica. En casa, en el trabajo o en el metro, a la hora de levantarte o en el momento en que sientas agobio… detente, cierra los ojos e intenta dejar tu mente vacía durante unos minutos. Sólo con hacer este pequeño gesto sentirás que tus niveles de ansiedad se reducen y empiezas a ver las cosas de otra manera.

7. Practica tu actitud positiva

Siempre que vayas a decir una frase negativa, para en seco y reformúlala para cambiarla por una positiva. A veces, sólo practicando la manera en la que verbalizamos las cosas podemos influir en un cambio hacia lo positivo. Utiliza una frase positiva como amuleto, que te ayude a recordar esa actitud a la hora de enfrentarte a los retos diarios.

Son sólo siete pequeñas cosas que puedes hacer para sentirte mejor y alcanzar ese estado de bienestar físico y mental que te permitirán mejorar tu calidad de vida. Si las conviertes en un hábito, conscientemente al principio y luego sin darte cuenta, notarás mejoras en tu día a día que revertirán en ti y, como consecuencia, también en los que te rodean. ¡La vida es nuestro tesoro más preciado y cada acción que realizamos tiene impacto sobre ella! ¿Vas a desaprovechar la oportunidad de darle el trato que se merece? ¡Cada día cuenta!

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