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Durante décadas, la cooperación internacional ha sido presentada como una herramienta solidaria, un puente entre países ricos y empobrecidos para “ayudarles” a salir de la pobreza. Pero ¿y si ese puente estuviera construido sobre cimientos coloniales? ¿Y si la forma de ayudar escondiera, sin querer o queriendo, una lógica que reproduce desigualdades?
Esta pregunta, que hasta hace poco parecía incómoda, hoy es urgente. Cada vez más voces desde el Sur Global, desde los feminismos, el antirracismo y las comunidades históricamente oprimidas, reclaman una transformación profunda del sistema de cooperación. Y en Oxfam Intermón nos la tomamos muy en serio.
¿Existe una cooperación internacional justa? La respuesta corta es: no todavía. Pero estamos construyéndola. Para ello, necesitamos decolonizar la cooperación.

Foto: Samuel Nacar / Oxfam Intermón
¿Qué significa decolonizar la cooperación?
No se trata de cambiar nombres o logotipos. Se trata de revisar, en serio, cómo se toman las decisiones, cómo se reparten los recursos, qué voces se escuchan y cuáles no. En muchas ocasiones, el sistema actual sigue basado en relaciones de poder verticales, donde el Norte Global —gobiernos, agencias, ONG internacionales— decide qué se hace, cómo se hace y a qué se destina el dinero.
- Desmontar el privilegio epistémico del norte: quién define qué es desarrollo, qué problemas importan, qué soluciones son válidas.
- Escuchar y reconocer el protagonismo de las comunidades del Sur Global.
- Redistribuir el poder en todos los niveles: desde la financiación hasta la construcción de narrativas.
- Reconocer el daño histórico del colonialismo y avanzar hacia una justicia reparadora.
Los pilares de una cooperación internacional justa
1. Relación horizontal, no asistencialista
El Sur Global no necesita ser salvado, necesita ser escuchado y decidir. La cooperación justa es un proceso de alianza, no de “ayuda”. Es acompañar, no dirigir.
2. Financiación coherente con los derechos humanos
Hoy, gran parte de los fondos de cooperación están condicionados por intereses geopolíticos o comerciales. Una cooperación justa prioriza derechos, no intereses de quienes tienen más poder.
3. Liderazgo local real
No basta con trabajar con socios locales. La cooperación decolonial debe asegurar que las decisiones se toman desde los territorios, con recursos y autonomía para hacerlo.
4. Narrativas dignas
Es hora de abandonar la narrativa del “salvador blanco”. Las imágenes de víctimas pasivas deben dar paso a relatos de resistencia, dignidad y liderazgo de las comunidades.
5. Justicia climática, feminista y antirracista
Una cooperación justa no puede ser neutral ante la emergencia climática, el patriarcado o el racismo estructural. Tiene que posicionarse y tiene que actuar.
¿Y qué estamos haciendo en Oxfam Intermón?
No tenemos todas las respuestas. Pero sí tenemos el compromiso de caminar hacia una cooperación internacional justa. Por eso estamos cambiando nuestras propias prácticas y estructuras, integrando miradas críticas en nuestra investigación y hemos impulsado espacios como el Seminario para feministar y descolonizar la cooperación.
Lo hacemos porque este proceso es necesario. Porque no hay justicia global sin una cooperación transformada. Porque la pobreza tiene solución, pero no desde modelos que la perpetúan.
¿Quieres profundizar más?
Te invitamos a descargar nuestro informe “Cooperación internacional para la justicia global 2025”, donde analizamos a fondo por qué urge transformar el sistema de cooperación y cómo hacerlo.
También puedes leer este artículo sobre los cambios que necesita la cooperación internacional, para descubrir cómo ya estamos actuando en Oxfam Intermón.
Y también a firmar nuestra petición al Gobierno de España para exigirle que actúe con justicia y responsabilidad, aquí y en Europa.