Índice de contenidos
- 1 Cuando cuidar no garantiza una jubilación digna
- 2 Precariedad hoy, incertidumbre mañana
- 3 El cuerpo también paga la desigualdad
- 4 Cuidados y desigualdad: una responsabilidad colectiva
- 5 Qué soluciones propone Oxfam Intermón
- 6 Reconocer los cuidados es cambiar la mirada
- 7 Preguntas frecuentes sobre cuidados y jubilación
- 8 Firma ahora
Los cuidados sostienen la vida cada día: limpiar una casa, acompañar a una persona mayor, cocinar, medicar, levantar, vestir, escuchar o estar pendiente. Sin embargo, muchas de las mujeres que han dedicado décadas a este trabajo llegan a la edad de jubilación con una incertidumbre que nadie debería arrastrar después de tantos años cuidando: si podrán vivir esa etapa con dignidad.
Más de 158.000 trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años se acercan a la jubilación sin garantías de acceder a una pensión suficiente, según el informe de Oxfam Intermón Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados.
Este artículo habla de precariedad, de trabajo invisibilizado, de salud dañada, de alquileres imposibles, de jubilación incierta y de una desigualdad que se acumula durante toda la vida.

Foto: Luis Soto / Oxfam Intermón
Cuando cuidar no garantiza una jubilación digna
El trabajo del hogar y los cuidados está muy envejecido. El 30% de las trabajadoras del sector tiene 55 años o más, frente al 21% del conjunto del mercado laboral. Además, desde 2012, el número de afiliadas mayores de 55 años se ha duplicado y el de mayores de 65 se ha multiplicado por seis.
Detrás de estos datos hay trayectorias marcadas por salarios bajos, empleo informal, jornadas parciales no deseadas y periodos sin cotización. Por eso, según Oxfam Intermón, se estima que solo el 45,9% de las trabajadoras del hogar y cuidados accederá a una pensión contributiva y que el 14% llegará a la jubilación sin ninguna prestación, porcentaje que sube hasta el 25,4% en el caso de las trabajadoras migrantes.
No estamos hablando de casos aislados. Hablamos de un sector feminizado, precarizado y atravesado por desigualdades de origen, edad y situación administrativa.
Precariedad hoy, incertidumbre mañana
El ingreso medio mensual de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años encuestadas por Oxfam Intermón es de 940 euros, por debajo del salario mínimo y del umbral de la pobreza.
La vivienda agrava todavía más la situación: el 64,8% vive de alquiler y destina una media de 380 euros al mes a pagarlo, más del 40% de su salario. Entre quienes pagan alquiler o hipoteca, un 42% declara haber tenido que retrasar pagos en el último año.
La precariedad no se queda en el presente: condiciona el futuro. Si una trabajadora cobra poco, cotiza poco. Si trabaja sin contrato, no cotiza. Si su vida laboral está llena de interrupciones, llega a la jubilación con lagunas difíciles de compensar.
De hecho, el 65,9% de las trabajadoras encuestadas cree que tendrá que retrasar su jubilación más allá de los 65 años, y el 78,3% considera probable seguir trabajando en la economía informal al llegar a la edad legal de jubilación.
El cuerpo también paga la desigualdad
El trabajo de cuidados puede exigir esfuerzo físico continuo: levantar peso, limpiar durante horas, planchar, cocinar, acompañar, subir escaleras o usar productos químicos.
Los datos del informe muestran un deterioro generalizado de la salud: el 72% de las trabajadoras encuestadas declara sufrir dolor de espalda, el 32% tiene problemas de piel por el uso de productos químicos, el 65,6% sufre estrés y casi el 60% ansiedad.
El problema no es solo enfermar. Es enfermar y tener miedo a parar. Dos de cada tres trabajadoras encuestadas fueron a trabajar estando enfermas. Ocho de cada diez admiten tomar medicación para poder afrontar la jornada. Y una de cada diez declara haber sido despedida por una baja médica.
Cuando una baja médica puede costarte el empleo, descansar deja de ser una opción real.
Cuidados y desigualdad: una responsabilidad colectiva
La precariedad en los cuidados no afecta a todas las mujeres por igual. Oxfam Intermón señala que la exclusión golpea de forma desproporcionada a las trabajadoras de origen migrante. Esto se observa en el acceso a la vivienda y también en la jubilación: el porcentaje de trabajadoras que se quedaría sin ninguna prestación asciende al 25,4% entre las migrantes.
Esta realidad conecta con una cuestión de fondo: cómo organizamos socialmente los cuidados. Cuando se consideran una responsabilidad privada de las familias, y no un derecho que debe garantizarse colectivamente, la carga acaba recayendo sobre mujeres. Y, dentro de ese grupo, sobre quienes tienen menos poder para negociar condiciones dignas.
En el blog ya hemos hablado de la realidad de los cuidados en España y de cómo muchas mujeres sostienen, al mismo tiempo, trabajo remunerado, responsabilidades familiares y falta de recursos.
Qué soluciones propone Oxfam Intermón
La situación de las trabajadoras del hogar y cuidados no es inevitable. Tiene solución si se actúa desde distintos frentes: instituciones públicas, agentes sociales, familias empleadoras y sociedad.
Desde Oxfam Intermón proponemos medidas como:
- Reconocer la penosidad, las enfermedades profesionales y el desgaste del trabajo de cuidados.
- Permitir la jubilación anticipada o parcial mediante coeficientes reductores.
- Compensar lagunas de cotización.
- Garantizar pensiones mínimas suficientes.
- Asegurar el acceso a una vivienda digna.
- Completar la equiparación de los derechos laborales del sistema especial de empleo de hogar con los del Régimen General..
- Reforzar la prevención de riesgos laborales, la regulación de agencias y plataformas, y las inspecciones de trabajo.
- Reconocer y combatir el racismo estructural en el sistema de cuidados.
- Enfrentar el edadismo, promoviendo un modelo de cuidados que valore la vida en todas sus etapas y asegure la dignidad, autonomía y bienestar de las trabajadoras mayores.
- Avanzar hacia un sistema público de dependencia más fuerte y profesionalizado.
También es importante que las familias empleadoras conozcan sus responsabilidades. La información oficial sobre empleo del hogar de la Seguridad Social recoge las principales obligaciones vinculadas al alta, la cotización y la protección social de este trabajo.
Reconocer los cuidados es cambiar la mirada
Hablar de cuidados no es hablar de “ayuda”, “vocación” o “cosas de mujeres”. Es hablar de trabajo. Trabajo necesario, exigente y con impacto directo en la vida de millones de personas.
Una sociedad justa no se mide solo por cómo trata a quienes reciben cuidados, sino también por cómo protege a quienes los hacen posibles. Cuidar no puede significar renunciar a la salud, a una pensión digna o a una vejez tranquila.
En Oxfam Intermón trabajamos para acabar con la pobreza afrontando las desigualdades que la provocan de raíz. Defender los derechos de las trabajadoras del hogar y cuidados forma parte de ese camino: porque nadie debería dedicar toda una vida a cuidar y llegar a la jubilación sin poder descansar con dignidad.
Preguntas frecuentes sobre cuidados y jubilación
¿Por qué las trabajadoras del hogar y cuidados tienen más riesgo de una jubilación precaria?
Porque muchas han tenido salarios bajos, empleo parcial, informalidad, temporalidad y periodos sin cotización. Todo ello reduce las posibilidades de acceder a una pensión contributiva suficiente.
¿Qué relación hay entre cuidados y desigualdad?
Los cuidados siguen recayendo en gran medida sobre mujeres. Cuando este trabajo se realiza con bajos salarios y poca protección, reproduce desigualdades de género, origen, clase y edad.
¿Qué problemas de salud sufren muchas trabajadoras del hogar?
Dolor de espalda, problemas de piel, estrés, ansiedad y otras dolencias asociadas al esfuerzo físico y emocional del trabajo.
¿Qué pide Oxfam Intermón?
Pedimos reconocer el desgaste del trabajo de cuidados, garantizar pensiones suficientes, compensar lagunas de cotización, equiparar derechos laborales y reforzar el sistema público de dependencia.

