Esta receta que te presentamos a continuación da como resultado una mousse de chocolate con un sabor tan espectacular y una textura tan esponjosa que todo el mundo la querrá probar. Apúntala y hazla en familia este fin de semana. ¡Disfrutaréis como nunca!

Pero antes de nada... ¿cuánto sabes sobre el chocolate? Que es amargo y dulce, que puede ser blanco o negro, que hay tabletas y bombones... pero... ¿Qué se esconde detrás de los momentos de goce y bienestar que nos proporciona? Si quieres saber más sobre el origen de esta delicia sigue leyendo y descubre el origen del chocolate: el árbol del cacao.

Para apreciar el verdadero valor del cacao y el trabajo que realizan diariamente las personas que lo cultivan, es interesante conocer algunos datos que hacen que su cultivo no sea fácil. El árbol precisa de mucha lluvia, sombra, humedad y una temperatura mínima de 18 ºC. Estamos acostumbrados y acostumbradas a ver el cacao en onzas o en polvo y puede que desconozcamos que de los frutos de este árbol, que tienen forma de mazorcas, nacen directamente del tronco y las ramas y que sus flores se polinizan por un mosquito pequeño. 

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Maribel Villar, de 43 años y madre de dos hijos, trabajando en su plantación en la comunidad de Jaya enLa República Dominicana. Trabaja en la cooperativa de Comercio Justo Cooproagro, apoyada por Oxfam Intermón. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

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Las vainas de cacao contienen en su interior una pulpa de color blanco compuesta por unas 30 o 40 almendras, que tienen un sabor dulce. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Existen diferentes variedades del cacao, que crecen en países que están entre 20º al norte y 20º al sur del ecuador:

  • El llamado forastero es en realidad nativo del Amazonas y se ha convertido en la variedad más extendida; se cultiva también en África y en Asia porque produce muchas mazorcas. Es la variedad más común de árbol de cacao.
  • El genuino se llama criollo y todavía se cultiva en Sudamérica y también en Indonesia. Se utiliza para fabricar chocolate de primerísima calidad, pero no es muy vigoroso ni fructífero, y representa el cinco por ciento del cacao mundial.
  • El trinitario es un híbrido de las dos primeras y originalmente se desarrolló en Trinidad. Actualmente se cultiva en todas las zonas productoras de cacao y representa entre el 10% y el 15% del cacao mundial.

Del mismo modo que nuestras plantaciones de frutas, verduras y hortalizas están expuestas a los problemas meteorológicos o plagas, los productores y productoras de cacao tienen que luchar contra las enfermedades que atacan sus cosechas y pueden ocasionarles pérdidas de hasta el 30% en la producción.

Si a esto sumamos las desigualdades del comercio tradicional, que promueve que el negocio esté controlado por un número limitado de poderosas compañías internacionales, podemos entender mejor el valor de cada tableta de chocolate que elegimos y la importancia de que nuestra elección sea un producto de Comercio Justo

¿Sabías que 1 de cada 8 personas en nuestro planeta pasa hambre?

 

Receta de mousse de chocolate

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Ingredientes (para 4-6 personas)

  • 75 g de chocolate amargo
  • 50 g de azúcar
  • 4 huevos, separadas las yemas de las claras
  • 100 g de nueces brasileñas, bien picadas
  • 240 ml de nata para montar

Modo de elaboración de la receta

  1. Primero derrite el chocolate en un recipiente al baño maría.

  2. Agrega el azúcar y mézclalo bien para que se disuelva con el chocolate.

  3. A continuación aparta el recipiente del fuego y bate en él las yemas de huevo de una en una. Luego agrega las nueces brasileñas.

  4. Ahora, en un recipiente aparte, bate la nata hasta que la veas firme y añádela a la mezcla de chocolate.

  5. Ya sólo queda batir las claras de huevo a punto de nieve y verterlas también en la mezcla.

  6. Para finalizar, ponemos la mezcla en una fuente para servir y la enfriamos en el congelador entre 2 y 3 horas.

Receta extraída de La Amarga Dulzura del Chocolate, de Troth Wells.

Tomados con moderación, los postres con azúcar ayudan a dar dulzura a esos momentos inolvidables. Si, además, los realizas en casa, tienes la garantía de que están hechos con productos naturales y con mucho mimo. Y si a eso le sumas que los productos que utilizas son de Comercio Justo, ¡estarás dando a tus postres la guindilla solidaria que te gusta darles!

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