Índice de contenidos
- 1 Un avance clave en justicia social
- 2 Un logro impulsado por las comunidades migrantes
- 3 Ahora empieza lo más importante: que llegue a todas las personas
- 4 El papel de Oxfam Intermón
- 5 La regularización es necesaria, pero no suficiente
- 6 Una sociedad que no deja a nadie fuera
- 7 Es el momento de seguir avanzando
- 8 Firma ahora
La aprobación del Real Decreto para una regularización extraordinaria en España no es casualidad.
Es el resultado de un proceso largo, intenso y sostenido en el tiempo, impulsado por la fuerza de la sociedad civil. Comunidades migrantes, colectivos antirracistas, organizaciones sociales y miles de personas han trabajado durante años para que este avance fuera posible.
Esta semana, ese esfuerzo colectivo se traduce en una conquista concreta. Una victoria que habla de derechos, de dignidad y de la capacidad de la ciudadanía para transformar la realidad.

Una persona extranjera en situación administrativa irregular dedicado a tareas agrícolas fotografiado en su infravivienda, en Huelva. Foto: Oxfam Intermón / Pablo Tosco
La regularización extraordinaria supone un paso decisivo para miles de personas que viven en situación administrativa irregular.
Personas que ya forman parte del tejido social y económico del país. Que trabajan, que cuidan, que sostienen sectores esenciales. Que tienen proyectos de vida, pero que hasta ahora se enfrentaban a barreras constantes por su situación administrativa.
Regularizar su situación no es solo una cuestión legal, es una cuestión de justicia. Significa abrir la puerta a derechos fundamentales:
- Acceso a empleo en condiciones dignas
- Protección frente a abusos laborales
- Acceso a servicios públicos esenciales
- Mayor estabilidad y seguridad en su día a día
También implica fortalecer la sociedad en su conjunto. Diversos análisis han señalado que la regularización contribuye a mejorar la recaudación fiscal, reducir la economía informal y favorecer la cohesión social.
Es, por tanto, una medida que beneficia al conjunto de la sociedad.
Un logro impulsado por las comunidades migrantes
Este avance no se entiende sin el liderazgo de las propias personas migrantes. Han sido ellas, junto a movimientos sociales y organizaciones aliadas, como Oxfam Intermón, quienes han puesto este tema en el centro del debate público. Quienes han visibilizado las consecuencias de la irregularidad y quienes han exigido cambios con propuestas concretas.
La regularización extraordinaria es, ante todo, una victoria construida desde abajo. Un ejemplo claro de cómo la organización colectiva puede generar cambios estructurales.
Ahora empieza lo más importante: que llegue a todas las personas
La aprobación del decreto es solo el inicio. El verdadero impacto dependerá de cómo se implemente. Para que esta medida sea efectiva, es imprescindible que:
- El proceso sea accesible y comprensible
- No existan trabas administrativas que excluyan a personas
- Se habiliten recursos suficientes para gestionar las solicitudes
- Se garantice el acompañamiento a quienes lo necesiten
Si no se cumplen estas condiciones, el riesgo es claro: que muchas personas queden fuera, incluso teniendo derecho a regularizar su situación.
El papel de Oxfam Intermón
Desde Oxfam Intermón llevamos tiempo trabajando junto a organizaciones y colectivos para avanzar hacia este escenario. Y ahora redoblamos esfuerzos para que esta regularización se convierta en una realidad efectiva:
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Hemos activado financiación extraordinaria para organizaciones aliadas en Barcelona, Madrid, Valencia, Andalucía y Canarias, reforzando su capacidad para asesorar y acompañar a las personas en todo el proceso.
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Facilitamos espacios de conexión y documentos de apoyo entre organizaciones y personal especializado en abogacía para que puedan contar con toda la información necesaria de cara a acompañar los proceso de regularización de las personas que acompañan las organizaciones en sus territorios.
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Mantenemos una labor constante de seguimiento y presión institucional para que las administraciones eliminen obstáculos y garanticen los recursos necesarios.
El objetivo es claro: que ninguna persona que pueda regularizar su situación se quede fuera por falta de información, apoyo o medios.
La regularización es necesaria, pero no suficiente
Este avance marca un punto de inflexión. Pero no resuelve por sí solo las desigualdades estructurales.
Para construir una sociedad más justa, la regularización debe ir acompañada de políticas públicas que garanticen derechos en el largo plazo:
- Derechos laborales reales y efectivos
- Acceso a vivienda digna
- Protección social
- Políticas de inclusión que reduzcan la desigualdad
Sin estas medidas, el riesgo es que muchas personas sigan enfrentando situaciones de vulnerabilidad, incluso después de regularizar su situación administrativa.
Una sociedad que no deja a nadie fuera
Este momento demuestra que el cambio es posible cuando hay voluntad política y presión social. Pero también deja claro que queda camino por recorrer.
Las políticas migratorias deben situar a las personas en el centro. Deben garantizar derechos, no limitarlos. Deben construir sociedades más cohesionadas, no más excluyentes.
La movilización que ha hecho posible esta regularización no puede detenerse aquí.
Es el momento de seguir avanzando
Ahora toca consolidar este logro y dar el siguiente paso. Seguir exigiendo políticas migratorias justas, seguir defendiendo los derechos de todas las personas y seguir impulsando cambios que reduzcan la desigualdad.
Cada firma refuerza esta demanda. Cada acción suma para que este avance no sea el último.