¿Alguna vez has pensado cuál es el impacto de tus acciones cotidianas en el planeta, desde que te levantas hasta que te vas a dormir? Hoy queremos hablarte de un modelo de desarrollo que promueve el equilibrio entre el bienestar de las personas y la conservación del medio ambiente.

Si hacemos uso de los recursos naturales sin que esto suponga efectos negativos para que puedan volver a producirse, estaremos sin duda ante un modelo de consumo sostenible. ¡Y se puede llevar a cabo! Sigue leyendo, ¡te interesa!

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A día de hoy está demostrado que el nivel de recursos que extraemos de la Tierra está por encima de su capacidad de renovación. Es decir, existe un déficit evidente que pone en peligro la sostenibilidad del planeta y, por consiguiente, nuestra supervivencia como especie humana. ¡Estamos ante un gran desafío!

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Consumo sostenible: prácticas, ejercicios y hábitos

Las soluciones se encuentran en dos niveles: las políticas a gran escala que emprendan gobiernos, instituciones y organismos en el mundo; y, por otro lado, las acciones que nosotros como ciudadanía podamos impulsar en nuestros círculos más próximos. ¡Ambas cuentan!

En cualquiera de los dos casos, el objetivo es avanzar progresivamente hacia un modelo de consumo responsable que se aparte de las lógicas del mercado tradicional e impulse un desarrollo moderado y respetuoso con los entornos.

Dicho modelo tiene que alimentarse de la adopción de hábitos. Repasemos 10 prácticas que nos pueden ayudar a conseguirlo:

  • Compra los alimentos en redes de Comercio Justo. Se trata de una forma de apoyar a los productores que promuevan prácticas sostenibles y que, a la vez, ayuden a reducir la pobreza y la desigualdad. Descubre todo lo que necesitas saber sobre este sistema comercial alternativo en esta guía: Comercio Justo: ¿Te apuntas?
  • Usa sistemas de transporte que no contaminen. La bicicleta o los trenes eléctricos son sistemas de transporte que contribuyen a disminuir los niveles de contaminación, sobre todo si vives en una gran ciudad.
  • Fomenta valores medioambientales. Conviértete en motor de cambio en tus círculos más próximos. Haz eco de la importancia de reemplazar las lógicas del consumo masivo por un modelo sostenible.
  • Difunde las campañas de sensibilización medioambiental. En cuanto te sea posible, apoya aquellas iniciativas de consumo sostenible con las que te cruces en el camino. ¡Tienes muchas herramientas para hacerlo!
  • Recicla y reutiliza objetos. Además de clasificar tus residuos, encuentra un nuevo uso a los objetos que hayan dejado de serte útiles o permite que lleguen a manos de otras personas.
  • Pide información de los productos que compras. No dejes de ser crítico con los productos que adquieres. Exige que te informen sobre cuál es su origen, procedencia, componentes o tratamiento. Con la herramienta Tras la Marca podrás ver cómo salen evaluadas las políticas de abastecimiento agrícola de las 10 mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo. 
  • Ten en cuenta la máxima de «menos es más». No compres por el solo hecho de comprar o acumular. Hazlo únicamente cuando necesites algo. Es el fundamento de cualquier modelo sostenible.
  • Apoya las iniciativas de intercambio y buenas prácticas. Súmate a las iniciativas que promuevan hábitos sostenibles como, por ejemplo, las tiendas de segunda mano.

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Pon en práctica desde hoy mismo estos consejos y difunde los beneficios de llevarlos a cabo. Si tienes otros pequeños trucos cotidianos que podamos añadir a nuestros hábitos, ¡compártelos con nosotros en el área de comentarios! ¡El resultado merece la pena!

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