¿Sabías que desde 1980 la obesidad se ha más que doblado en todo el mundo? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), está aumentando en todas las edades. Por ejemplo, en 2013 había 42 millones de niños menores de cinco años afectados por el sobrepeso y en 2010, más de 500 millones de adultos afectados por la obesidad, con lo que ello conlleva en términos de salud. ¡Hay que ponerle remedio!

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Una de las principales barreras que tenemos a la hora de componer una dieta sana para nuestra familia es que muchas veces poseemos un conocimiento limitado, y en ocasiones confuso, sobre la pirámide alimentaria, las características de los alimentos y sus beneficios para nuestra salud, así como sobre las maneras para cocinarlos. ¿Qué es mejor, cocinar al vapor, a la plancha o al horno? ¿Qué alimentos no se deben mezclar? ¿Qué cantidad hay que consumir de fibra, carbohidratos y proteínas y otros en cada comida?

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Recomendaciones para seguir una dieta sana y equilibrada

Existen muchos estudios que plantean distintas alternativas, algunas veces contradictorios entre ellos. Te presentamos a continuación algunas recomendaciones, en las que la mayoría de ellos coinciden, para que puedas adoptar un criterio a la hora de establecer la dieta de tu familia:

  • Presta atención a la calidad de los alimentos, que puede variar en función de muchos factores, como su origen y los procesos de elaboración que hayan sufrido hasta llegar a tus manos.
  • Revisa la pirámide de la dieta mediterránea. Esta pirámide se adapta a nuestro estilo de vida y te indica qué alimentos deben sustentar la dieta (los que están en la base) y cuáles otros deben consumirse de forma más moderada (los que se acercan a la punta superior).
  • Intenta distribuir los alimentos en cinco o seis comidas al día, por ejemplo: desayuno, aperitivo a media mañana, comida, merienda y cena.
  • Entiende que los niños y niñas, así como los y las adolescentes, se encuentran en una edad que requiere necesidades nutricionales. Por ejemplo, las máximas necesidades en proteínas se producen entre los 10 y 12 años, en el caso de las chicas y entre los 14 y 17 años, en los chicos.
  • Ten preferencia por las frutas enteras, en lugar de los zumos, porque aunque estos aportan la misma cantidad de minerales y vitaminas, pierdes la parte de fibra que contiene la pieza de fruta entera.
  • Reduce el consumo de sal y quítate la sed con agua. Bebe de cinco a ocho vasos al día y evita los refrescos y zumos con azúcares añadidos, pues contribuyen al aumento de la obesidad. Disfruta del sabor natural de los alimentos y, en lugar de sal, adereza tus comidas con hierbas y especias. Además, la sal que utilices, que sea sal yodada.
  • Tres o cuatro raciones semanales de carne es más que suficiente para conseguir el aporte en hierro y proteínas. Si la combinamos con las legumbres, también aumenta la absorción de hierro de éstas. En cuanto al color de la carne, es indiferente, puedes consumirla blanca o roja según tus gustos, pues el valor nutritivo no difiere.
  • En cuanto a los huevos, pueden ser una buena alternativa a la carne y al pescado, pues comparten cualidades nutritivas.

Éstas son solo algunas recomendaciones. Compleméntalas manteniendo una vida activa y practicando diariamente ejercicio moderado. De esta forma lograrás el equilibrio que necesitas para que tu familia esté perfectamente alimentada y disfrute de una mayor calidad de vida. Y, sobre todo, no olvides enseñarles a los más pequeños la importancia de cuidarse (¡sin obsesión!) a través de los hábitos alimenticios a los que les habitúas a diario. ¡Está en tus manos!

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