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Desde hace ya varias generaciones abrir el grifo y beber es, en nuestro entorno, algo tan natural como tener el retrete en casa o el médico en el barrio o el pueblo.

Esos derechos son desconocidos para la mayoría de los centroafricanos. El conflicto que se ha reavivado allí en los últimos años ha complicado aun más la situación de los servicios de agua y saneamiento: pozos contaminados, infraestructuras destruidas y ataques contra mujeres y niñas durante sus viajes diarios a las fuentes de agua, muchas veces alejadas de sus hogares.

Esta utilización del agua como arma de guerra ha contribuido al desplazamiento de personas en el país, y también provoca que muchos de los que han tenido que dejar su hogar no puedan volver a él. Con sus pozos contaminados por cadáveres o destruidos, sin una fuente de agua fiable, sin seguridad en los trayectos para ir a recolectar el agua, no es posible recuperar la normalidad. Los riesgos para la salud, sobre todo de los niños (diarreas, cólera, enfermedades de la piel), se disparan en un país que ocupa uno de los últimos lugares del mundo en desarrollo.

©Pablo Tosco /Oxfam Intermón Monique, que vive desde hace dos años en un campo de desplazados de Bangui, recoge agua en un punto de distribución instalado por Oxfam Intermón

©Pablo Tosco /Oxfam Intermón
Monique, que vive desde hace dos años en un campo de desplazados de Bangui, recoge agua en un punto de distribución instalado por Oxfam Intermón

Debido al conflicto hay ahora mismo 400.000 centroafricanos desplazados dentro del país y 442.000 refugiados en los países vecinos. La responsable de agua, saneamiento e higiene de Oxfam Intermón en República Centroafricana, Émilie Loubet, nos explica desde Bangui que el número y la ubicación de los que dejan sus casas debido a la violencia cambia casi a cada minuto: “En cuanto hay un conflicto en uno o varios barrios la gente tiene el reflejo de refugiarse en los campamentos, es una situación de sube y baja, varía muy rápidamente”.

Cubriendo las necesidades de agua de las personas desplazadas

Como cabe imaginar, eso complica el trabajo diario de Oxfam Intermón para cubrir las necesidades de agua de las personas desplazadas. El pasado mes de septiembre se produjo un nuevo estallido de violencia entre comunidades que dejó decenas de muertos y al menos 42.000 nuevos desplazados.

La prioridad de Oxfam Intermón en su trabajo diario en la República Centroafricana es precisamente mejorar el acceso de la población al agua potable, saneamientos e higiene. Construimos o arreglamos pozos, instalamos letrinas en las escuelas y centros de salud, establecemos y mantenemos puntos de distribución de agua y proveemos de ella a las personas que viven en los campos de desplazados con camiones cisterna, cuando no hay otro método más estable. También tratamos de divulgar medidas de higiene que pueden salvar muchas vidas por si mismas.

Unos pocos números sobre nuestros retos en la República Centroafricana: construir o reparar 149 pozos y 2.500 letrinas, gestionar 1.500 tratamientos de agua a domicilio. También hemos distribuido ya 3.000 kits de higiene y arreglado 70 puntos de distribución de agua. Nuestro objetivo es lograr, con nuestro trabajo en el país y con tu ayuda, dar agua potable a más de 150.000 personas.

El acceso al agua es un derecho humano. Naciones Unidas ha reconocido que ese acceso ha de ser “suficiente, saludable, aceptable, asequible, universal y físicamente accesible”. En Oxfam Intermón trabajamos para que esas palabras cobren sentido, en República Centroafricana y en otros 35 países.

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