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Podemos aguantar varios días sin comer, pero no sin beber. Además, sin agua no podemos lavarnos, ni cocinar ni prevenir enfermedades. Por eso es tan básico poder tener acceso al agua potable. En guerras y catástrofes naturales es aún más esencial y, a la vez, complicado. Se estima que cada persona necesita 15 litros de agua por día. Y si, es verdad que es tarea difícil hacerla llegar a las personas que lo necesitan, ¡pero no imposible!

Pero, ¿cómo hacemos llegar el agua a los que están sufriendo? No nos llevamos tanques de agua desde Barcelona, por supuesto, pero sí la infraestructura que permitirá subministrarla.

El producto estrella para almacenar el agua en los campos de refugiados y desplazados en los que trabajamos son los bladders: son grandes bolsas flexibles cerradas que pueden almacenar hasta 10.000 litros de agua. Con esa cantidad pueden tener acceso al agua unas 700 personas al día. ¡No está nada mal!

Instalación de un bladder en Sudan del Sur (c) Oxfam

Instalación de un bladder en Sudan del Sur (c) Oxfam

Además, estos depósitos de agua de color amarillo tienen un aspecto muy simpático. Es emocionante ver cómo a diario los camiones cisterna los llenan hasta que se hinchan como si fueran colchonetas hinchables. Una se tiraría encima pero, obviamente, ¡no se usan para esto! El personal de Oxfam tiene pensado otros usos mucho más útiles para los bladders. Ellos se ocupan de clorar y potabilizar el agua que contienen, para que esté lista para ser bombeada.

Un bladder con el agua lista para ser bombeada en Haití (c) Oxfam

Un bladder con el agua lista para ser bombeada en Haití (c) Oxfam

Además de los bladders también usamos otro tipo de depósitos: algunos son muy parecidos a los que se colocan en las azoteas de las casas y otros son tanques metálicos de gran capacidad. Pero, sin duda, los bladders, son mis preferidos. ¡Me parecen super prácticos!

Ahora ya tenemos el agua almacenada y lista para usar dentro de los bladders o depósitos. ¿Cómo la distribuimos? Es aquí donde entran otros de nuestros protagonistas estrella: las Jerry Can, unos bidones amarillos que tienen la misión de facilitar la vida a las personas. Se empezaron a usar durante la Segunda Guerra Mundial para llevar combustible, pero ahora las organizaciones humanitarias le hemos encontrado un uso mucho más útil. Las familias se acercan con el suyo al punto de distribución de agua, dónde se bombea a diario de los tanques o bladders y la recogen para llevarla a sus casas para beber y cocinar.

Bombeo de agua y recogida con Jerry Kan en Etiopia (Oxfam)

Bombeo de agua y recogida con Jerry Kan en Etiopia (Oxfam)

También usamos los ‘Oxfam Buckets’, unos ingeniosos bidones pequeñitos con un sistema de filtro super-inteligente que hace que las bacterias,virus y parásitos no tengan posibilidad de sobrevivir en una agua potable limpia y seguraque salvará vidas.

Y es que durante una emergencia, las condiciones pueden ser muy complicadas y dificultar el trabajo pero gracias a todos estos sistemas lo convertimos en una misión posible.

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