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Los residuos que desechamos están poniendo en grave peligro a nuestro planeta. Pero no estamos aquí para contártelo, sino sobre todo para recordarte que tienes la solución mucho más cerca de lo que crees. ¿Te la desvelamos? 

Empecemos por el comienzo: la contaminación del suelo es una realidad que consiste en la acumulación de sustanciasrepercute negativamente en el comportamiento de nuestro suelo. Así, estas sustancias se acaban volviendo tóxicas y los organismos que viven en él hacen que se pierda su productividad. ¡Veamos qué deberes debemos hacer cada día para evitarlo!

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¿Cómo contaminamos nuestros suelos?

Hay muchas formas en las que el ser humano está contribuyendo a esta toxicidad. A continuación te mencionamos algunas:

  • Rotura de tanques de almacenamiento subterráneo, como el fenómeno del “fracking”, que consiste en romper bolsas de gas o de petróleo para su sustracción, lo que provoca una filtración y la contaminación del suelo y las aguas.
  • Pesticidas. Cuando usamos estos productos para cultivar, estamos haciendo que pasen al suelo y que se alteren sus propiedades. Por lo tanto, es más aconsejable utilizar un cultivo basado en abonos naturales para evitar estas consecuencias.
  • Filtraciones de alcantarillado. Las grandes ciudades producen desechos de este tipo que pueden llegar a contaminar incluso las aguas, por lo que su control resulta crucial.
  • Residuos industriales. Algunas empresas o fábricas generan productos que desechan, haciendo que se contamine el suelo donde se dejan. Esto es especialmente peligroso si se trata de residuos nucleares. 

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Los riesgos de la contaminación del suelo

¡Nuestra salud está en juego! El principal peligro de estas prácticas contaminantes sobre nosotros llega cuando entran en contacto directo con las fuentes de agua potable y afectan a una ciudad o territorio entero. Por este motivo se intentan delimitar estas zonas y limpiarlas, aunque es una decisión que requiere tiempo y una gran inversión económica.

Además, otro efecto producido por un suelo contaminado es la degradación paisajística, que afecta a la pérdida de calidad de un paisaje y su consiguiente desertificación. Esto afectaría directamente a la fauna y la flora de un lugar, que pueden llegar a estar en peligro de extinción por no disponer de un hábitat de calidad. ¿Imaginas las consecuencias?

Por otro lado, un suelo contaminado pierde su valor económico y no puede ser usado para actividades como la agricultura o la ganadería, por eso esto también afecta directamente al valor de una zona y a su crecimiento económico.

Soluciones a la contaminación del suelo

Aunque en ocasiones se ponen en marcha procesos de limpieza de las zonas, la principal forma de combatirlo es la prevención, es decir, creando protocolos de penalización a las empresas por el vertido de residuos, por “fracking” o apostando por actividades de concienciación en el uso responsable de recursos. ¡Todavía estamos a tiempo!

Por eso, en Oxfam Intermón apostamos por un consumo responsable (del que ya te hemos hablado, por ejemplo, cuando hacíamos referencia a la agricultura ecológica), que prescinde de pesticidas y otros productos artificiales para utilizar abonos orgánicos que, además, mejoran la calidad de los cultivos.

Se trata de incidir desde la pequeña escala para generar consecuencias globales. Así, desde tu casa, tú también puedes evitar la contaminación del suelo, el cambio climático y otros efectos derivados: reciclando, reduciendo el consumo de residuos de este tipo y reutilizando los envases. Te invitamos a leer nuestra guía gratuita sobre consumo responsable, en la que te damos algunos consejos que puedes aplicar desde hoy mismo para hacer de nuestro planeta un mundo más sano y lleno de vida. ¡Contamos contigo!

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