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No todos los envases de plástico son iguales. No es lo mismo una botella de agua que un envase para detergente o un táper que un vasito de yogur, como tampoco es lo mismo la bolsa que te dan en la caja del supermercado que las bolsas negras, azules o amarillas para basura que se venden en pack. Sí, todo es plástico. Pero no es el mismo plástico. ¡Recuérdalo!

El plástico incluye un amplio rango de materiales sintéticos y semisintéticos que se usan en una enorme variedad de productos. Mira a tu alrededor: es casi imposible no encontrar plástico. Es un material omnipresente que nos facilita la vida. En algunos casos, ahorra dinero. En otros, menos, es insustituible.

¿Qué hacemos entonces para que no tenga consecuencias fatales para nuestro planeta? ¡Conocerlo a fondo para poder actuar!

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Clasificación de los plásticos

El proceso de fabricación

El plástico se fabrica mediante un proceso de polimerización de resinas y otros materiales. Cuando, en 1860, se descubrió cómo fabricar plástico, se usaba petróleo como materia prima. En la actualidad, la tecnología nos permite fabricar plástico a partir de materias primas de origen vegetal como el maíz, la caña de azúcar, la piel del tomate, la celulosa o el almidón de patata, entre otras muchas.

El proceso de fabricación incluye dos fases: la polimerización y la policondensación. Químicamente, el plástico son, pues, cadenas de polímeros, y cada tipo tiene una estructura diferente y, por tanto, también unas propiedades distintas. En una clasificación muy amplia, existen dos tipos de plástico: termoplásticos (su dureza puede alterarse si cambia la temperatura) y termoestables (una vez moldeados, ni se ablandan ni se endurecen, sino que permanecen estables).

Clasificación de los plásticos

Pero no es esa la clasificación que nos interesa. Desde el punto de vista medioambiental, lo importante es saber qué plásticos son reciclables y en qué porcentaje. Así, nos encontramos con los siguientes tipos de plástico:

  • PET (tereftalato de polietilenopolitereftalato de etilenopolietilenotereftalato o polietileno tereftalato). Se usa principalmente para envases de bebidas (porque se pueden conseguir botellas transparentes que permiten ver el líquido del interior) y en la industria textil (el marcado como poliéster en las etiquetas). No es biodegradable.
  • HDPE (High Density Polyethylene o polietileno de alta densidad). Se usa en muchos envases para el hogar, tanto para alimentos como para detergentes. También se fabrican con este material cascos y rodilleras, así como plástico para impermeabilizar terrenos, vertederos, estanques, piscinas, etc. Se puede imprimir en él, pues sus propiedades son muy valoradas en algunas industrias. Es reciclable.
  • PVC (cloruro de polivinilo). Es el más versátil de todos. Se usa en infinidad de objetos: envases, tuberías, juguetes (muñecas, por ejemplo), calzado, pavimento… También se usa para proteger los cables eléctricos. Es resistente al agua y tiene un amplio rango de dureza. Se puede reutilizar, una vez desechado, para generar energía.
  • LDPE (polietileno de baja densidad). Con este plástico se fabrican algunos envases y los platos y cubiertos desechables. También el film transparente de cocina, algunas botellas o partes de un pañal. Puede reciclarse.
  • PP (polipropileno). Algunos parachoques están hechos de este material. También se pueden obtener fibras para la industria textil o para otras industrias. Se usa, asímismo, para envasar alimentos o en las cajas y fundas de los cedés. En los últimos tiempos, se está dando un nuevo uso a este material: la impresión en 3D. Es reciclable. Por eso se organizan recolectas solidarias de tapones de botellas, fabricadas en este material. También puede reutilizarse para producir combustible.
  • PS (poliestireno). Se usa para proteger los embalajes. Es el conocido popularmente como "poliexpán", "corchopán" o "corcho blanco". Se usa en muchos aparatos electrónicos, en partes del frigorífico, en las maquinillas de afeitar desechables, envases de yogur y en artículos de deportes acuáticos, ya que flota en el agua (se fabrican, por ejemplo, chalecos salvavidas). Es reciclable, aunque su recolección no es barata, por lo que pocos países incentivan su recuperación.
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¿Cómo saber qué tipo de plástico estoy utilizando?

A simple vista, no es fácil identificar qué tipo de plástico corresponde a cada envase u objeto. Por esa razón se creó un sistema de clasificación que facilita la identificación de cada uno de ellos. Este sistema internacional lo usan todas las industrias que fabrican plástico. Dicha clasificación fue creada en 1988 por la Plastics Industry Association (PSI) con el objetivo de facilitar el reciclaje.

El reciclaje de plástico, además, es imprescindible para la lucha contra el cambio climático, ya que se consume menos energía reduciendo el proceso de extracción, transporte y procesado de materias primas, y se reduce la emisión a la atmósfera de CO2 y otros gases contaminantes, consecuencia directa del calentamiento global.

La clasificación se muestra en los envases y materiales con un logo que incluye un icono con tres flechas que forman el triángulo de reciclaje y un número dentro. Ese número es el que nos informa de qué tipo de plástico se trata y, por tanto, qué cantidad se puede reciclar:

  1. PET (polietileno tereftalato). El proceso para volver a utilizar PET para nuevos envases ha ido mejorando a lo largo de los años. Al inicio, se llegaba a un porcentaje del 25% de material reciclado en los nuevos envases. A partir de 2017 se comenzó a usar un 45% de material reciclado. En la actualidad, se está intentando llegar a un porcentaje del 65%.
  2. HDPE (polietileno de alta densidad). No se puede reciclar debido a sus propiedades. Solo se pueden reutilizar los envases después de un correcto lavado, un proceso que conlleva un coste que la industria, de momento, no está dispuesta a asumir.
  3. PVC (cloruro de polivinilo). No solo no es reciclable sino que contiene toxinas que lo hacen imposible de usar para envasar alimentos.
  4. LDPE (polietileno de baja densidad). Se puede reciclar para fabricar ciertos objetos como papeleras, contenedores, baldosas, tuberías, etc.
  5. PP (polipropileno). En este caso, también se pueden obtener nuevos objetos a partir del material reciclado, como bandejas, cepillos o cables de baterías.
  6. PS (poliestireno). Es muy difícil de reciclar, además de tóxico.
  7. Otros. Existen otros tipos de plástico que son casi imposibles de reciclar, así que prácticamente se convierten en objetos de un solo uso.

Todo este uso masivo del plástico conlleva una gran responsabilidad. Porque, aunque el plástico puede llegar a ser muy útil, también es muy contaminante. Es, tal vez, el material menos ecológico que existe.

Por tanto, más que con ningún otro material, tenemos que aplicar la regla de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. ¡Grábatela a fuego!

Clasificación de los plásticos envases

De hecho, se ha calculado que, desde que apareció este novedoso material, solo un 9% del total ha sido reciclado. Otra cifra que pone los pelos de punta es que las plantas de tratamiento de residuos solo pueden reciclar un 80% del material plástico que llega hasta allí.

Y hablamos solo del que se recoge y se transporta hasta las plantas. Porque casi la mitad acaba en vertederos. No nos podemos permitir quedarnos de brazos cruzados ante esta abrumadora generación de desechos no biodegradables. ¡Llegó la hora de ponernos en marcha!

Algunas iniciativas novedosas y originales

Debido a la dificultad que conlleva el reciclaje de plástico, muchas veces es preferible, tanto desde el punto de vista de la sostenibilidad como de la economía, reutilizar las piezas para producir nuevos objetos. Es el caso de estos monopatines hechos con tapones de botellas de plástico, una idea de Jonathan Morrisson, que creó una empresa para recuperar y dar un nuevo valor a estos residuos.

WasteBoards, que así se llama la empresa de Morrison, recoge los tapones en festivales de música o en empresas que los recuperan en los canales de Ámsterdam, y funde ese plástico en unas prensas con forma del monopatín. Con este método, el color de los tapones permanece, con lo que cada monopatín tiene un diseño único.

También la industria del plástico está tratando de conseguir un tipo de plástico que sea 100% reciclaje (o, al menos, lograr una cifra muy aproximada, como ocurre con el reciclaje del vidrio). Hablamos de la empresa Henkel, que está trabajando en un plástico negro sin carbono con el objetivo de poder reciclar el material para volver a hacer nuevos envases solo a partir de los desechados.

Y no podemos olvidarnos de mencionar una iniciativa que está extendiéndose por todo el mundo: desnudar la comida, es decir, retirar los envoltorios de plástico y dejar solo el alimento. Algunos supermercados han comenzado a hacerlo y han aumentado sus ventas un 300%. ¡Que no es precisamente poco!

Por otra parte, algunos activistas, sin esperar a que las tiendas se decidan a llevar a cabo esta medida, han decidido desnudar la fruta ellos mismos y contarlo en redes sociales con el hashtag #DesnudaLaFruta (pese al nombre, se hace con frutas, verduras y hortalizas).

Lo cierto es que el plástico solo se puede reciclar cuatro o cinco veces. Por tanto, una vez más, la mejor opción siempre será no usarlo. Antes de reciclar, reutiliza. Antes de comprar un nuevo objeto, reutiliza. Y, si tienes que comprar algo que necesites con una vida útil corta, mejor que no sea de plástico. ¡Súmate a la revolución y di sí a las alternativas al plástico! ¡Existen!

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