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En posts anteriores te hemos hablado sobre el concepto de dignidad como la base sobre la que se sustentan los principios, valores y derechos inherentes a la condición humana, como la justicia social. ¿Lo recuerdas?

En otras palabras: la dignidad se convierte en la condición esencial para que podamos hablar de dichos principios. Tiene que ver con la estima y el respeto que cada persona tiene de sí misma y de los que es merecedora cuando se relaciona en sociedad. A continuación te contamos qué sucede cuando no está presente. ¿Puedes imaginarlo?

En numerosos escenarios y situaciones a nivel mundial, la dignidad humana sigue siendo vulnerada por actos como la desigualdad, la exclusión, la esclavitud, la intolerancia, la violencia o el maltrato. Países como Siria, Irak, Sudán del Sur, República Centroafricana o Colombia son varios ejemplos de ello. En casi todos estos lugares, los conflictos armados son la principal causa de que el concepto de dignidad no tenga la debida aplicación. ¡Te traemos un ejemplo: las mujeres agricultoras de Marruecos!

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Charifa Beja rodeada de su familia, horas antes de su primer viaje fuera de Marruecos. Dará su testimonio en un foro en Jordania organizado por Oxfam sobre liderazgo transformador de las mujeres. Aunque toda la familia ha dependido de su salario en los campos de fresa y las fábricas, sus padres confían en que este nuevo rumbo en el activismo les dará un mejor futuro. Ksar El Kebir, abril 24 de 2013. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

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Mujeres marroquíes agricultoras: en defensa de su dignidad

Marruecos es un país que vive principalmente de la pesca, la minería y, sobre todo, de la agricultura. Sobre este último elemento es necesario decir que representa cerca del 15% del PIB anual y que emplea al 43% de la población activa.

La zona norte del país es la más apta para el cultivo, especialmente de frutas como la fresa. El país exporta el 80% de estos productos a Europa.

Sin embargo, esto no significa que las condiciones en las que se producen dichos alimentos sean las más idóneas. Por el contrario, el 70% de la población rural es pobre y a menudo se deben enfrentar, además del limitado acceso a los servicios básicos, a las constantes sequías que azotan la región.

En ese contexto, las mujeres juegan un rol determinante. Son uno de los grupos sociales que impulsan el desarrollo de la región, tanto en lo que tiene que ver con la estructura familiar como con la producción de los alimentos.

Son cerca de 20.000 mujeres las que se emplean en los cultivos. No obstante, en la mayoría de los casos sus derechos no se respetan y las condiciones laborales en las que trabajan son precarias y no cuentan con ningún tipo de garantías. Su dignidad como trabajadoras se vulnera día a día. Pero, ¿podemos hacer algo?

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En Oxfam Intermón apoyamos a 20.000 trabajadoras de la fresa en el norte de Marruecos para que tengan unas condiciones de trabajo dignas. Junto con las asociaciones locales organizamos caravanas de sensibilización para explicar a las mujeres cuáles son sus derechos económicos y ciudadanos, tan primordiales como tener un contrato y acceso a la seguridad social. Moulay Bousselham, 25 de abril de 2013. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Cómo recuperar la dignidad de la mujer trabajadora

En 2009, Oxfam puso en marcha un programa orientado a mejorar las condiciones de las mujeres que se emplean en los campos de la zona norte de Marruecos y a reivindicar jornadas laborales y salarios más justos.

Se realizaron varias jornadas en las que se informaba a las mujeres y a sus familias sobre los derechos que tenían como trabajadoras y se generaban redes de sensibilización en este sentido. Estos fueron los resultados más significativos de estas campañas:

  • Se informó a más de 34.000 mujeres sobre las garantías laborales a las que tenían derecho por emplearse en los cultivos.
  • Aumentó el número de mujeres a las que se dio de alta en el sistema de seguridad social del país.
  • Se incrementó el número de contratos de trabajo, así como los canales de información sobre los derechos y las obligaciones de las mujeres trabajadoras.
  • Otras 1.400 mujeres obtuvieron su tarjeta de identidad nacional, lo cual les permitió trabajar de forma legal y en condiciones dignas.

¿Sigues pensando que no es posible cambiar la situación de vulnerabilidad de las mujeres en el mundo? El caso de las agricultoras del norte de Marruecos es apenas uno de tantos en los que la dignidad de las personas es cuestionada, por lo que es necesario idear mecanismos para su restitución y reconocimiento. Pero para lograrlo necesitamos tu implicación. ¿Te unes?

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