El sexismo lingüístico consiste en el empleo del género masculino para aludir a ambos, tanto al masculino como al femenino, por lo que se acaba marginando al otro y, por tanto, relega, invisibiliza e ignora a la mujer.

¿Te has parado alguna vez a analizar las palabras que utilizas cada día y cómo pueden ser parte del sexismo lingüístico? El castellano es, por desgracia, una lengua que en ocasiones discrimina a la mujer y no la incluye en el discurso. Esto es así porque durante años hemos utilizado el masculino como un genérico, para referirnos tanto a mujeres como a hombres, y esto puede provocar la invisibilidad del género femenino.

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Hoy queremos hablarte de cómo afecta este sexismo lingüístico a la forma en la que vemos el mundo y darte algunos ejemplos para que sepas cómo identificarlo y empezar a evitar estas construcciones gramaticales que en algunos casos pueden llegar a ser discriminatorias. ¡Empecemos, queda mucho por hacer!

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El sexismo lingüístico: hablando en masculino

¿Has oído algo acerca del sexismo lingüístico y cómo este afecta a la visibilidad de la mujer? ¿Sabías que los propios académicos y académicas que conforman la Academia de la Lengua Española afirman que hay un uso sexista del idioma? ¡Veámoslo a continuación!

En 2012, la Real Academia de la Lengua publicaba un artículo titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, que pretendía dar respuesta a estos problemas que nos preocupan hoy en día. Firmado por un total de 26 académicos y académicas, reconoce que en nuestra lengua podemos encontrarnos usos verbales sexistas, y que es importante partir de unas premisas claras que definen nuestra sociedad y que deberían eliminarse para conseguir una sociedad más equitativa.

  • La discriminación de la mujer en nuestro entorno es un hecho claro y real.

  • En nuestro idioma podemos ver comportamientos verbales sexistas.

  • Muchas administraciones están apostando por el uso del lenguaje no sexista.

  • Es importante lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más patente.

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Cómo evitar el sexismo lingüístico

Como seguro que quieres aportar tu granito de arena para esta causa, queremos darte algunos consejos para tratar de eliminar este tipo de comportamiento de tu forma de hablar. ¡Coge papel y lápiz!

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  • Uso de los sustantivos colectivos

    A veces, en lugar de hacer referencia a sustantivos como “el hombre”, podemos utilizar formas menos discriminatorias como, por ejemplo “la raza humana” o “la humanidad”.

  • Cargos y profesiones femeninas

    No hay ningún problema en utilizar palabras como “directora”, “inspectora”, “interventora”, “doctora”… Esto puede dar más visibilidad a la mujer en estos campos y evitar, así, la discriminación.

  • Adaptar el nombre al tratamiento

    ¿Has visto alguna vez en un formulario oficial la palabra “alumno” o “beneficiario” seguido de un nombre femenino? Hacer un esfuerzo por evitar esta falta de concordancia no solo es menos discriminatorio, sino también más correcto.

  • Eliminar referencias al estado civil

    ¿Te ha llamado la atención alguna vez que para referirnos a una mujer soltera se utiliza el término “señorita” pero no es así cuando la referencia es hacia un hombre no casado? No es necesario tener en cuenta este dato, que solo origina discriminación.

  • Evitar la identificación de una mujer a través de un hombre

    Es necesario eliminar esas coletillas de “mujer de…” o “… y esposa”, y nombrar a ambos de forma más acorde.

Son solo cinco recomendaciones para evitar el sexismo lingüístico y dar a la mujer la visibilidad que se merece. Súper fáciles de llevar a cabo en tú día a día, ¿no crees?

Concienciar sobre el sexismo lingüístico y la visibilidad de la mujer desde la edad infantil

Nuestros niños y niñas crecerán, y es responsabilidad nuestra educarles en valores para que el día de mañana sean unas personas adultas éticas. ¿Buscas que el respeto hacia la mujer, y el fomento de la igualdad entre hombres y mujeres estén entre sus valores? Te damos algunas ideas y recursos para trabajar la igualdad de género a través del uso del lenguaje:

  • No hay profesiones de niños y niñas

    Ya es hora de acabar con los roles de género, ¿no te parece? Tradicionalmente se ha considerado que cada sexo debía desarrollar ciertas labores. Así las niñas eran enfermeras, profesoras, limpiadoras domésticas o cuidadoras de bebés, mientras los niños eran pilotos, camioneros, electricistas o fontaneros.

    ¿Jugamos a las profesiones? Haz un listado de ocupaciones, y proponle a tu hijo o hija que escriba su correspondiente en femenino.

  • No hay adjetivos de niños y niñas

    Con frecuencia observamos en los cuentos infantiles o dibujos animados que a los protagonistas varones se les identifica con adjetivos como valiente, osado, fuerte, inteligente, mientras que a ellas se las asocia con términos como dulce, amable, coqueta, soñadora… Son los llamados estereotipos de género.

    ¿Jugamos a cambiar el cuento? Invita a tus peques a modificar las historietas de los cuentos de forma que ellas también sean unas heroínas luchadoras y valientes.

  • Imágenes que ilustran el uso sexista del lenguaje

    Los diseños de Lucía Dueñas para su “Campaña por un lenguaje no sexista en las aulas”, reflejan con claridad lo que implica usar el lenguaje de forma discriminatoria.

  • Acabemos con las erratas 

    Si observas que en los libros de texto, circulares o formularios del centro educativo de tus peques se hace un uso sexista del lenguaje, te animamos a comunicarlo para que lo puedan corregir.

  • Hazte con La Lupa Violeta

    Se trata de un programa gratuito desarrollado por la asociación AD Los Molinos, una entidad que trabaja para favorecer la inserción laboral de colectivos vulnerables y que te ayudará a hacer un uso no sexista del lenguaje en tus textos. ¡Conócelo!

Para apoyar la causa, en Oxfam Intermón hemos creado una guía de lenguaje no sexista donde podrás encontrar más consejos para evitar el sexismo lingüístico y dar visibilidad a la mujer, y empezar a utilizar nuevas fórmulas en tu día a día. También es una buena forma de educar a nuestros peques en el uso correcto de la lengua. ¡Y solo hace falta tener un poco de consciencia de ello cada vez que queremos comunicarnos! ¿Te sumas?

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