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¿Y si un día te dijeran que el agua del grifo está contaminada y no puedes usarla? ¿Qué harías? Probablemente recurrirías al agua embotellada esperando que en unos días o semanas el problema estuviera solucionado. Lo que es casi seguro es que nuestras vidas seguirían su curso hasta el día que pudiéramos volver a abrir el grifo y ver correr nuevamente el agua limpia y cristalina. ¿Nos equivocamos?

Descárgate aquí nuestra guía gratuita sobre consumo responsable del agua y  descubre algunos consejos prácticos para consumirla de forma responsable.

Nos cuesta relacionar el consumo agua contaminada con la aparición de enfermedades porque nosotros disponemos de otras alternativas y damos por sentado que no vamos a padecer ninguna afección o malestar por dicha causa.

Sin embargo, no por ello debemos mantenernos alejados de una realidad que aún hoy afecta a muchas comunidades. ¡En el siguiente post queremos hacerte partícipe de ella!

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Enfermedades que se pueden transmitir por agua contaminada

La conciencia sobre la importancia del derecho al agua empieza en el momento en que nos informamos sobre ello. Y en este caso, lo que vamos a hacer es ofrecerte un breve repaso por algunas de las enfermedades transmitidas por el agua contaminada:

  • Diarrea: provoca que las personas pierdan líquido y electrolitos, lo que supone la deshidratación y lleva en algunos casos a causar la muerte en el paciente. Los niños y las niñas que padecen episodios repetidos de esta dolencia son más vulnerables ante la desnutrición y otras enfermedades.
  • Disentería: provocada por bacterias, esta enfermedad causa diarrea en los pacientes. En las personas adultas rara vez sucede, aunque bien es cierto que los niños y las niñas son sus principales víctimas.
  • Cólera: es una infección bacteriana aguda del intestino que provoca numerosos episodios de diarrea y vómitos intensos, los cuales, a su vez, pueden generar deshidratación aguda y provocar la muerte.
  • Paludismo: es una enfermedad provocada por un parásito transmitido a través ciertos tipos de mosquitos que habitan en zonas de aguas estancadas o en sitios donde el agua no goza de la calidad suficiente.
  • Esquistosomiasis: esta anomalía es causada por parásitos que penetran la piel de las personas que se están lavando o bañando en fuentes de agua contaminado, provocando infecciones que dañan el hígado, los intestinos, los pulmones y la vejiga, entre otros órganos.

     

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  • Tifus: enfermedad provocada por bacterias que causa fiebres, diarreas, vómitos e inflamación del bazo y del intestino.
  • Tracoma: es una infección de los ojos provocada por las deficientes prácticas higiénicas debido a la falta de agua o la existencia de condiciones insalubres. Los niños y las niñas son especialmente vulnerables a ella.
  • Fiebre tifoidea: es una infección bacteriana causada por la ingesta de agua contaminada. Los pacientes a quienes se les diagnostica sufren dolor de cabeza, náuseas y pérdida de apetito, entre otros síntomas.

Otras enfermedades derivadas del agua contaminada

Ojalá la lista de enfermedades fuera corta, pero lamentablemente no es así. A todas las anomalías que te hemos presentado en el apartado anterior podemos añadir otras que se derivan del consumo de agua contaminada o en condiciones insalubres.

Sería bueno que también las conocieras, aunque sea simplemente a través de una breve mención. Veamos: anemia, anquilostomiasis, arsenicosis, ascariasis, botulismo, dengue, criptosporiodiosis, campilobacteriosis, toxinas cianobacteriales, encefalitis japonesa, dracunculiasis, fluorosis, giardiasis, hepatitis, anquilostomiasis, legionelosis, leptospirosis, polio, filariasis linfática, malaria, malnutrición, metahemoglobinemia, oncocercosis, tinea, escabiosis, trichuriasis, entre otras.

No es nuestra intención hacerte sentir mal con esta información. Simplemente, lo que buscamos es que recuerdes que todos nosotros somos unos privilegiados, pues se trata de dolencias que difícilmente vamos a padecer.

Además, ten presente que hay comunidades en las que madres, tíos, abuelos y niños y niñas (como los nuestros) están expuestos cada día a sufrirlas. ¡Nadie está a salvo!

El derecho a acceder a agua limpia: el caso de Achta Fadoul

Achta Fadoul es una mujer de Midjiguir, una región rural del centro de Chad. Es madre de seis hijos de entre 1 y 10 años de edad y como cualquier otra mujer en su condición se preocupa por la salud de sus niños.

Achta cuenta que “enferman con frecuencia. El agua está muy sucia y llena de gusanos, y eso provoca que los más pequeños sufran enfermedades como la diarrea, el malestar o dolor de tripa”. El agua que beben proviene de una charca sucia de donde ella la trae cada mañana y cada tarde. No tienen otra opción.

Tampoco tiene posibilidad de llevarlos a un hospital cuando enferman. Sus recursos son escasos y sólo le queda la esperanza de pedirle a Dios que les dé salud a sus hijos y a ella misma y se recuperen pronto y sin secuelas, como ella nos cuenta.

Todos tenemos derecho a acceder al agua limpia. Oxfam Intermón trabaja activamente para promover el acceso al agua potable entre las comunidades de muchos países del mundo que carecen de infraestructuras o donde éstas han sido destruidas por efecto de los conflictos o las catástrofes naturales.

Uno de estos países es Chad, donde un clima semidesértico provoca la escasez del agua y, también, su mala calidad. En ocasiones sólo tienen acceso a agua de lluvia estancada, lo que provoca en los niños y niñas enfermedades del estómago como disentería, malnutrición, malaria y también otras afecciones de la piel.

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En Midjiguir no hay ninguna fuente de agua limpia, y Achta debe hacer cuatro viajes al día para traerla de una charca que se forma en época de lluvias. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Un ejemplo de proyectos de agua potable de Oxfam Intermón

Maïmouna Souleïmane es madre de siete hijos y abuela de dos nietas. Dirbeye, su pueblo, con el apoyo de Oxfam Intermón, ya dispone de un pozo saneado que les permite tener agua limpia cerca de sus hogares.

Además, como parte de este mismo proyecto, se han construido letrinas en todas las casas para evitar la contaminación del agua subterránea. ¡No todo está perdido!

Maïmouna puede sentirse segura al saber que sus hijos y nietas sufren muchas menos enfermedades digestivas y diarreas. Gracias al trabajo de sensibilización de esta ONG en materia de higiene, ahora Maïmouna y el resto de su comunidad saben que unos buenos hábitos de higiene les ayudarán a reducir las enfermedades.

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Maïmouna Souleymane Haddo junto a su familia y el kit de higiene, tiene 48 años, vive en Dirbeye y trabaja como profesora de árabe en el colegio. Sólo pudo empezar a trabajar cuando lograron tener un punto de agua cerca de su casa ‘Antes nos llevaba muchísimo tiempo coger agua y después teníamos además que hacer la comida. Y por la noche no podíamos ir a buscar agua, teníamos miedo. Al volver del segundo viaje por la tarde ya se ponía el sol. Desde que tenemos agua, estamos muy aliviadas’. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Según Oxfam Intermón, cada 20 segundos una madre pierde un hijo por falta de agua limpia en el mundo y 1,5 millones de niños mueren al año por causa del agua contaminada. En Chad, en concreto, el 65% de su población no dispone de agua potable. ¿Qué te dicen estas cifras?

Pero el agua, del mismo modo que trae malestares y sufrimientos, puede ser el germen de una vida nueva para muchas comunidades. Y aquí tu colaboración es esencial para invertir tales indicadores.

Únete a la labor de Oxfam e implícate para que el agua tenga el mismo significado en cualquier parte del planeta. ¡Juntos podemos convertirlo en una realidad!

 

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