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Pocas cosas pueden parecer tan poco apetecibles y complicadas como el plantearse cómo comer sano, sobre todo cuando no se tiene tiempo para cocinar, o no se dispone de dinero suficiente para invertir en productos gourmet, que a veces parece que tienen la exclusiva de lo saludable.

Si eso fuese cierto, comer sano implicaría renunciar a tantas cosas, en términos económicos y de tiempo, que casi equivaldría a perder la salud en ello. ¡Qué gran contrasentido! Por suerte, para comer bien y de un modo saludable de ninguna manera tenemos por qué sufrir un exceso de estrés o endeudarnos hasta límites insanos, y hoy te explicaremos cómo conseguirlo con 6 breves consejos que esperamos te ayuden en tu día a día.

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Cómo comer sano sin morir en el intento: 6 consejos útiles para el día a día

1. Come variado

En la variedad está el gusto… ¡y la salud! Diseña y planifica tus menús teniendo siempre en cuenta la pirámide alimentaria, dando prioridad a aquellos productos que forman parte de su base, como cereales, pasta o arroz, combinándolos con salsas de verduras, gazpachos y zumos. Si haces cuentas rápidas, verás que la mayoría de estos productos los puedes encontrar a precios muy normales y nada excepcionales, en fruterías, verdulerías y tiendas de Comercio Justo (con lo que, además de contener tu presupuesto, contribuirás a fomentar las redes de comercio solidario). 

Comer sano y variado no tiene por qué estar reñido con menús de plato único, sino todo lo contrario: en un solo plato por comida puedes incluir todos los productos necesarios para mantener una dieta sana y equilibrada, con la que además conseguirás ahorrar mucho tiempo en la cocina.  

2. Planifica tus comidas

Planificando tus menús semanalmente dispondrás de una importante herramienta para ayudarte a ahorrar y asegurarte que comes de todo, con la variedad necesaria. La improvisación en la cocina casi siempre conlleva un mayor gasto de tiempo y de dinero, y se corren grandes riesgos de tener que recurrir a precocinados y otros alimentos de menor calidad alimentaria.

3. Evita los precocinados

Como en todo, también entre los alimentos precocinados y en conserva podemos encontrar productos de altísima calidad. Sin embargo, no es esto lo que más abunda en el mercado, y normalmente no sólo presentan precios muy superiores a la media sino que también contienen niveles muy elevados de sales y azúcares. 

Si planificas tus menús diarios con la suficiente antelación, podrás aprovechar tus ratos de tiempo muerto para preparar tus platos unos cuantos días antes, que podrás congelar (en la mayoría de los casos) sin tener que preocuparte por disponer del tiempo suficiente para cocinar diariamente. 

4. Consume productos ecológicos 

En el mercado podemos encontrar, cada vez con mayor cantidad y variedad, productos que proceden de agricultura y ganadería ecológicas, respetuosos con el medio ambiente y obtenidos sin mediar sustancias químicas nocivas para la salud, como pesticidas o abonos agrícolas artificiales, o medicamentos y fármacos que aumentan la productividad ganadera, reduciendo enormemente la calidad de los productos y mermando de un modo crítico la calidad de vida de los animales.

Es cierto que los productos ecológicos son algo más caros que el resto, pero sus beneficios para la salud y el medio ambiente justifican del todo esta pequeña diferencia de precio. Una vez más, en las tiendas de Comercio Justo puedes obtener todo tipo de productos ecológicos que, además, proceden de redes comerciales y de producción basadas en los principios de la economía solidaria.

5. Sustituye el pan blanco por pan casero

Sí, te llevará algo de tiempo elaborar tu propio pan casero. ¿Pero cuánto? Si dispones de una panificadora doméstica, no te llevará más de 5 minutos preparar la masa. Y si tienes que hacerlo en el horno, en menos de 10 minutos tendrás lista tu propia masa para pan, a la que puedes añadir cereales, fruta, especias… ¡incluso hacer pan integral con harina sin refinar de distintos tipos!

6. Combina las bebidas alcohólicas con agua

El vino o la cerveza, consumidos con responsabilidad, poseen propiedades muy ventajosas para la salud. Sin embargo, si tomas más de una copa, procura combinar un vaso de agua entre ellas: reducirás la sensación de sed, disfrutarás más del sabor de tu bebida y reducirás la deshidratación que causa el alcohol cuando el organismo lo metaboliza.

¡Pon rumbo a la salud con nuevos hábitos que mejorarán tu vida! Como ves, comer sano es sencillo y no tiene porqué costar ni más tiempo, ni más dinero. Descárgate gratis nuestra guía de 12 recetas sanas, equilibradas y sabrosas y empieza a disfrutar de una comida natural y saludable. 

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