Las peores predicciones en materia de desigualdad social se han hecho realidad: en 2015, el 1% de la población mundial ya poseía más riqueza que el resto de las personas, un dato que ha confirmado la tendencia esbozada en años anteriores.

Con estos datos sobre la mesa, comprobamos que la desigualdad es uno de los principales obstáculos para el desarrollo social. No sólo se trata del elemento económico o de las rentas mínimas. También tiene que ver con la cobertura de necesidades básicas o derechos que, por diversas causas, en un buen número de casos no pueden hacerse efectivos. ¡Pero no todo está perdido! En este post, te contamos qué está en nuestras manos para cambiarlo. ¿Lo averiguamos?

desigualdad social

Algunas alternativas globales contra la desigualdad social

¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Se requieren soluciones globales o podemos hacer algo desde nuestros círculos más cercanos? Repasemos algunas de las alternativas que se podrían poner en marcha para luchar contra la desigualdad mundial:

  1. Invertir en cooperación y desarrollo

La puesta en marcha de proyectos de cooperación y desarrollo es una buena vía para la reducción de la desigualdad. Los países más desarrollados deben implicarse de lleno en el diseño de iniciativas de este tipo, ya sea destinando más recursos o abriendo nuevos canales para las donaciones y contribuciones. Estas ayudas deben ir destinadas a los países con mayores necesidades sociales.

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  1. Garantizar la protección de los civiles en emergencias humanitarias

Las guerras son causa directa de las migraciones forzosas en el mundo. Los países desarrollados pueden mitigar los efectos de estas situaciones atendiendo y brindando acogida a las personas refugiadas o desplazas internas. Por ejemplo, actualmente en Europa se implementan medidas de reubicación para millones de refugiados, casi todos de origen sirio, que llegan día a día a las costas del Mediterráneo.

  1. Creación de sistemas fiscales justos

Un sistema fiscal justo es aquel en el que cada persona aporta en función de los bienes y la riqueza que posee. Todos los países deben aprobar leyes orientadas en ese sentido. Entre otras cosas, porque la evasión fiscal impide que los gobiernos y las instituciones destinen recursos públicos a las áreas que más lo requieren, y contribuyen a la fuga de capital a paraísos fiscales o terceros países. Del mismo modo, es necesario promover prácticas contra la corrupción y la falta de transparencia.

  1. Mejorar el acceso a recursos públicos básicos

La desigualdad no es solo económica. También tiene que ver con el acceso a servicios básicos en las sociedades. La apropiación de recursos naturales por parte de potencias en otros países, así como la privatización de muchos de ellos, impide que millones de personas puedan llevar una vida digna. Los gobiernos deben promover el acceso a los recursos básicos y garantizar su calidad.

  1. Contribuir al cuidado del medio ambiente

Casi el 60% de las migraciones actuales tienen causas medioambientales, sobre todo las que se producen del campo a las ciudades. Fomentar las prácticas sostenibles no solo contribuye a preservar el medio ambiente, sino que también ayuda a que millones de personas en el mundo permanezcan en sus sitios de residencia y no los abandonen en busca de nuevas formas de subsistencia.

  1. Reducir las brechas salariales 

Los países más desiguales del mundo suelen ser los que presentan mayores brechas de salarios entre los trabajadores y los altos cargos o empresarios. Esta brecha es una de las fuentes directas de pobreza y marginación social. También se debe trabajar en la reducción de la distancia salarial entre mujeres y hombres.

Como ves, combatir la desigualdad no es una tarea sencilla, pero tampoco imposible. Con la concienciación de todos y todas, y la colaboración en la medida de las posibilidades de cada uno, los resultados pueden ser increíbles. ¡Apuesta por un mundo más justo, equitativo y sostenible, y empieza a notar el cambio!

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