Las dietas equilibradas y sostenibles son aquellas que no solo son adecuadas desde el punto de vista nutricional sino que, además, a nivel de producción y consumo generan un menor impacto sobre el entorno.

Teniendo en cuenta esto, ¿qué sucede si practicamos un estilo de vida donde combinamos la ingesta de alimentos presentes en la dieta mediterránea, con hábitos saludables como es la actividad física y el respeto medioambiental? Sencillo. Podremos disfrutar de los beneficios de las dietas equilibradas y sostenibles.

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Todo lo que engloba la alimentación 

Alimentación y salud son dos conceptos que van de la mano. Todo lo que comemos determina en gran medida nuestro bienestar, el de las personas que se encuentran detrás de cada alimento que consumimos y el de nuestro planeta. ¿Por qué no aprovechar todas sus ventajas?

No hay que olvidar que los alimentos que consumimos forman parte de una cadena de producción en la que intervienen diversos agentes. Por tanto, también es objetivo de las dietas equilibradas contribuir al desarrollo social, la reducción de los niveles de pobreza y la sostenibilidad de los ecosistemas.

¿Conoces los alcances de una dieta equilibrada?

Una primera definición señala que la dieta equilibrada es aquella que nos proporciona la dosis adecuada de cada grupo alimenticio. Hablamos de vegetales, frutas, lácteos, proteínas, grasas y azúcares, entre otros.

Sin embargo, no es lo único a tener en cuenta. También implica combinar la ingesta de alimentos con ejercicio físico, ocio productivo y consumo responsable. ¡El cóctel perfecto!

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Pero nada haríamos si, salvaguardando nuestra salud física, infringimos serios daños a los entornos en los que convivimos, o si nuestros hábitos de consumo contribuyen a hechos como la explotación laboral o el trabajo infantil, ¿no crees?

Por lo tanto, dentro del concepto de dieta equilibrada debemos incluir todo aquello que, además del bienestar físico y alimentario, también favorezca el equilibrio ambiental, social y ecológico; es decir, lo que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) llama dietas sostenibles.

día del consumidor

Entonces, ¿en qué consiste una dieta equilibrada y sostenible?

Nuestra alimentación no debe poner en riesgo nuestra salud pero tampoco la del planeta, ni tampoco ser un medio para perpetuar prácticas que perjudiquen los derechos humanos.

Una dieta equilibrada y sostenible debe englobar una serie de criterios para que cada vez que añadamos alimentos a nuestros platos no nos comamos al mismo tiempo al planeta ni perjudiquemos a los demás. ¡Toma nota!

Alimentación adecuada

  • ¿Sabías que la UNESCO declaró a la dieta mediterránea, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

    La ingesta de alimentos variados y en la cantidad idónea, junto con el consumo de productos de temporada, nos proporcionará los nutrientes necesarios para que nuestro organismo esté sano.

    Todo ello,  sin olvidarnos de la importancia de no llevar una vida sedentaria y practicar ejercicio físico.

  • ¿Qué aconseja la pirámide alimentaria? 

    • Beber agua e infusiones de hierbas. ¡Una sana y natural forma de hidratarse! 
    • Frutas, verduras y hortalizas no pueden faltar en las comidas principales. Tampoco te olvides del aceite de oliva o el pan, y elige cereales, preferiblemente integrales.

    • A diario, hinca el diente a derivados lácteos, si puede ser, bajos en grasa, y  frutos secos.

    • Cada semana consume carnes blancas, pescado, legumbres y huevos. No abuses de la carne roja ni de los productos procesados.

    • Los dulces, solo de manera eventual.

    • Consulta a fondo la pirámide de la dieta mediterránea de la Fundación Dieta Mediterránea.

Consumir de forma responsable

  • El agua, un recurso natural tan esencial para la vida, está presente en todos los procesos de producción de nuestros alimentos. Por lo tanto, tirar frutas o verduras a la basura porque se han estropeado en nuestro frigorífico es malgastar alimentos pero también es malgastar el agua que se ha necesitado para producirlos. También lo es no ser conscientes de las desigualdades del mundo en que vivimos. ¡Te contamos más! 793 millones de personas. Quédate con esta cifra. Son hombres, mujeres, niños y niñas que sufren hambre crónica a escala mundial, según la FAO. ¿Seguirás despilfarrando alimentos?

Cuidar la biodiversidad

  • El cultivo o la elaboración de los productos de nuestra cesta de la compra produce un impacto sobre el medio ambiente. No podemos obviar que las actividades agropecuarias generan contaminación ambientalPor ejemplo, los suelos se ven afectados por el uso de sustancias químicas y se contribuye a la generación de gases de efecto invernadero.
  • De ahí que elegir productos de proximidad o procedentes de la agricultura o ganadería ecológica sea tan relevante, ya que nos permiten reducir las emisiones de CO2 que produce el transporte de alimentos y emplean sistemas de producción sustentables.

Respetar a productores y productoras

  • El azúcar puede no ser tan dulce y el café puede saber muy amargo aunque para tu paladar sean deliciosos. ¿Sabes por qué? Porque algunas marcas que hay detrás de los productos que consumes no son éticas con los trabajadores y trabajadoras que emplean, y no garantizan sus derechos ni la igualdad de género ni tampoco impiden el trabajo infantil.

  • Los productos que consumimos no tienen solo que saber bien. Tienen que ser buenos, pero, sobre todo, justos. De ahí el sistema comercial alternativo de Comercio Justo, cuyo objetivo es mejorar el acceso al mercado del colectivo de productores más desfavorecidos. Algunos de los criterios de este sistema son el respeto de las normas de trabajo infantil y explotación laboral y la promoción de condiciones de trabajo y prácticas saludables.

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Silvestre Santacruz mostrándonos uno de los productos de Comercio Justo de la cooperativa de Manduvirá que se comercializan en las tiendas de Oxfam Intermón: el azúcar de caña bio © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

¿Qué ganamos con una dieta de este tipo? Tres beneficios de una dieta equilibrada y sostenible

Teniendo en cuenta lo que te acabamos de contar, veamos algunas ventajas de optar por una dieta de estas características en tu día a día:

  • Alimentación sana

Está claro que si te alimentas de forma sana mejorará tu salud mental y física. Una dieta equilibrada te ayudará a prevenir la obesidad y sus enfermedades derivadas, además de reforzar tu sistema inmunológico. Sin embargo, ten presente que no solo se trata de saber elegir tu menú. La dieta equilibrada comienza con la elección de los alimentos, que por lo general responde a nuestros hábitos de consumo. ¡Elige alimentos sanos, cultivados y elaborados por compañías comprometidas con la salud y el cuidado del medio ambiente y que impulsen el desarrollo social!

  • Reducción de la pobreza

El consumo desproporcionado evita que nos detengamos a pensar cuál es el origen de los productos que consumimos. Pues bien, es una cuestión que deberíamos tener presente antes de realizar cualquier compra. Con la elección de productos certificados de Comercio Justo, por ejemplo, estás contribuyendo al desarrollo social de países y personas productoras y a cuestiones que guardan relación directa, como la reducción de la pobreza, las condiciones dignas de trabajo y, más aún, el respeto por los derechos humanos. ¡Tenlo en cuenta en cada compra!

  • Entornos sostenibles

Cuando te llevas una fruta a la boca estás asistiendo al último paso de una extensa cadena de producción. Antes ha habido tiempo para el cultivo, la cosecha, el lavado, el transporte, la distribución y la venta. Es importante tener claro esto, pues solo así serás consciente de la importancia que supone adquirir productos que respeten el medio ambiente y los recursos naturales.

Como has comprobado, los beneficios de una dieta equilibrada no solo afectan al consumidor o consumidora. 

Aquella fruta que saboreas no sólo debe ser jugosa y tener buen aspecto; también debe ser el resultado de prácticas responsables con el entorno en el que convives.

Nunca es tarde para llevar una dieta equilibrada y sostenible; de hecho, ¿por qué no comenzar hoy? Si quieres favorecer el buen funcionamiento del organismo, teniendo en cuenta sus repercusiones sobre la sociedad y el medio ambiente, ¡ya tienes todas las claves!

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