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La mayoría de las acciones solidarias con más repercusiones, las más efectivas y duraderas, son las que llevamos a cabo en nuestro día a día.

Teniendo en cuenta esto, hemos elaborado un decálogo con pequeñas acciones y gestos cotidianos que pueden ayudar a transformar el mundo, sin mucho esfuerzo pero con gran efectividad. ¡Toma nota!

Descárgate aquí nuestra guía gratuita sobre trucos para llevar una vida  eco-friendly, llena de consejos para adoptar hábitos saludables y sostenibles.

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Pequeño decálogo de acciones solidarias que cambian el mundo

1. Compra de forma responsable

Una compra responsable equivale a reducir el consumo de lo superfluo y centrarse en lo necesario, teniendo en cuenta el impacto social y medioambiental de los productos que adquirimos, y las conductas de las empresas que los comercializan. 

  • Recicla siempre los productos que tengas a mano antes de comprar, verás que muchos son reutilizables o reciclables para otros usos si le echas algo de imaginación. Evita comprar productos de “usar y tirar” cuando no sea estrictamente necesario.
  • Adquiere productos de Comercio Justo: con ello estarás apoyando a 1.500 millones de personas que dependen de sus propios recursos, y que producen, fabrican y comercializan sus productos respetando los derechos humanos y el medio ambiente.

2. Consume energía responsablemente

Apaga las luces que no necesites, adquiere electrodomésticos energéticamente eficientes, desconecta enchufes y cargadores, dúchate en lugar de llenar la bañera, cierra bien las puertas y las ventanas para evitar fugas de calefacción, usa jersey en invierno para reducir el gasto en calefacción… 

3. Reconsidera tus hábitos alimentarios

  • Consume productos de temporada, para contribuir a hacer más sostenibles las actividades agrícolas, y minimizar el impacto sobre el medio ambiente derivado del uso de abonos, pesticidas, humidificadores, calefactores, etc., en grandes invernaderos.
  • Lleva siempre contigo un táper o una fiambrera para transportar tus snacks caseros con los que matar el hambre, tu desayuno o tu almuerzo sin tener que usar envoltorios o papel de aluminio mejorará enormemente el impacto medioambiental de tus acciones cotidianas. 
  • Reduce el consumo de carne: la demanda de productos cárnicos es, actualmente, insostenible, y está muy por encima de las necesidades de la población de los países que más carne consumen. La ganadería, a gran escala, tiene un impacto nocivo no solo para el medioambiente (genera muchas más emisiones de gases de efecto invernadero), sino también para miles de personas (se precisa de mucho más consumo de agua y se requiere una mayor superficie de tierras que para el cultivo agrícola). Consumiendo menos carne podemos reducir notablemente el impacto humano y medioambiental de nuestra dieta.

4. Muévete a pie o en bicicleta

Siempre que te sea posible: organiza tu rutina para llegar siempre a tiempo, conseguirás mantenerte en forma, mejorar tu estado de ánimo y, todo ello, ¡sin gastar ni un solo céntimo ni perjudicar al medio ambiente!

5. Evita tirar comida

Cuando comas en bares o restaurantes pide solo lo que te puedas terminar. Y si, por los motivos que sean, queda comida en el plato, no tengas vergüenza y solicita al camarero o camarera que te envuelva las sobras para llevar. 

6. Apoya proyectos solidarios

Destina el 0,7 % de lo que gastas en caprichos a financiar proyectos solidarios. Es menos de 1 € por cada 100 € gastados, algo ínfimo para ti pero que puede representar un gran cambio en la vida de muchísimas personas.

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7. Reutiliza tus objetos, ¡dales una nueva vida!

Antes de tirar cualquier pieza de ropa, mueble, silla, electrodoméstico o incluso envoltorios, botes y tapones, piensa si otras personas pueden sacar provecho de ello, y dirígete a las organizaciones que se encargan de su recogida. Si no es así, a lo mejor puedes darles nuevos usos reciclándolos y convirtiéndolos en nuevos y flamantes objetos decorativos, como por ejemplo estas botellas de plástico reconvertidas en macetas para un jardín vertical. Puedes sacar muy buenas ideas de Internet para realizar manualidades con objetos reciclados

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8. Dona al banco de alimentos

Cuando hagas tu compra diaria, llena un poco más tu carrito: añade una barra de pan, un paquete de arroz, o de pasta y dónalos al banco de alimentos que tengas más cercano.

9. Compra en tiendas solidarias

Tiendas de Comercio Justo, como las tiendas solidarias o tienda online de Oxfam Intermón, ecológicas o de proximidad. Encontrarás desde productos alimentarios y de primera necesidad, hasta ropa y complementos, artículos de decoración para el hogar… ¡apuesta por una economía más limpia, justa y solidaria! 

10. Colabora con una ONG

Existen muchos modos de hacer efectiva esa colaboración: dedicando algo de tu tiempo a proyectos de voluntariado, colaborando económicamente, difundiendo su mensaje…  Aquí abajo tienes algunos ejemplos de cómo puedes colaborar:

  • Voluntariado: con un par de horas por semana (o incluso menos) de tu tiempo puedes ayudar a desarrollar proyectos de atención a la infancia, a personas con discapacidad o a mayores. La mayoría de las ONG disponen de distintos programas de voluntariado, desde distribución de alimentos, atención socioeducativa, acogida u orientación laboral hasta actividades de difusión y concienciación.
  • Hazte socio/a: destina una parte de tus ingresos a financiar regularmente los proyectos solidarios de la ONG que prefieras. Con una pequeña contribución periódica ayudarás a financiar y hacer estable su acción solidaria.
  • Legados: un buen modo de asegurar que parte de tu herencia o legado perpetua tu tarea solidaria es hacer constar como beneficiaria a una ONG en tu testamento. Infórmate sobre ello en cualquiera de las páginas web de las muchas organizaciones solidarias que contemplan esta fuente de financiación. Si quieres, puedes dejar tu herencia o legado a favor de los proyectos de Oxfam Intermón. Consúltalo aquí.  
  • Donativos: puedes aportar tu granito de arena mediante una contribución puntual (sea la que sea) que ayudará a desarrollar muchos proyectos solidarios necesitados de financiación. ¡Elige tu ONG y haz tu donativo!

Hay ONG, como Greenpeace y WWF, que velan por la salud del planeta y cuidan de sus seres vivos, concienciando al ser humano de la importancia de vivir en equilibrio con su entorno natural.

Hay ONG, como Save the Children y UNICEF, que trabajan para que se respeten los derechos y las libertades de los y las menores, de modo que todos los niños y niñas del mundo puedan vivir una infancia con acceso a educación, alimentación saludable, seguridad o bienestar.

Hay ONG, como Oxfam Intermón, Cáritas Española o la Fundación Vicente Ferrer, cuya labor está permitiendo mejorar las condiciones de vida de personas desfavorecidas y potenciando su empoderamiento.  

Los pequeños gestos cambian vidas, y la mayoría de ellos no requieren grandes esfuerzos. ¡Pon una pizca de sal solidaria a tu cotidianidad!

No te dejes vencer por el pesimismo. En vez de pensar que este mundo no tiene remedio, concéntrate en todo lo que puedes hacer para transformarlo en un lugar mejor. Tus pequeñas acciones del día a día son mucho más poderosas de lo que piensas. Y cuando se unen a las acciones solidarias de otras personas como tú, se convierten en una marea imparable que puede enfrentarse a retos titánicos. ¡Contigo, somos más fuertes!

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