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Este año se cumplen 7 años desde que comenzó el conflicto en Siria. Pero la solución sigue estando bastante lejos y las cifras del conflicto son cada vez más desalentadoras.

Desde que comenzó el conflicto en el año 2011, casi 5 millones de personas han tenido que dejar sus casas y la vida que tenían en Siria para buscar refugio en países vecinos como Líbano, Jordania, Egipto o Turquía.

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Oxfam Intermón ha ayudado a cerca de 2 millones de personas en Siria, a personas refugiadas y a sus comunidades de acogida en Líbano y Jordania. La ayuda se ha materializado en proporcionar agua para el consumo, saneamiento y ayuda alimentaria. También se ha ayudado a muchas personas refugiadas a lograr un medio de vida.

Así, con el trabajo de Oxfam Intermón se ha proporcionado agua potable a más de 1,5 millones de personas y se sigue trabajando en la promoción de la salud pública y la gestión de residuos. Detrás de todo lo que te hemos contado se esconden historias de valor y coraje con nombres y apellidos. Te presentamos a cuatro de ellas.

La nueva vida de Jasem Al-Wrewir

Siria

Jasem Al-Wrewir era un empresario que gestionaba vertederos en su país y ha podido aportar su experiencia para gestionar los residuos en el campamento de personas refugiadas en el que se encuentra en Jordania.

Actualmente, hay más de 65 millones de personas desplazadas en el mundo. Huyen de sus hogares buscando refugio. Casi 5 millones son sirios y sirias que están refugiados, como Jasem, en países vecinos (Libia, Jordania, Egipto, o Turquía), y otros 6,6 millones malviven desplazados en el propio país.

Mientras, para evitar su llegada a Europa, la UE ha decidido blindar sus fronteras y España no tiene una postura firme respecto a ello. Así,  nuestro país suspende en la respuesta a la crisis mundial de personas desplazadas.

Ahora queremos que conozcas la historia de Jasem Al-Wrewir, que huyó de Al-Ghouta a Jordania en 2013, teniendo que abandonar su negocio de eliminación de residuos, que había impulsado trabajando durante más de quince años. Jasem era un próspero empresario que gestionaba 6 vertederos que daban empleo a más de 200 personas. Ahora, refugiado en Zaatari, aporta su experiencia al campamento establecido en el desierto jordano para albergar a cerca de 80.000 sirios que han huido de la guerra.

Así, Jasem ha sido fundamental en el establecimiento de un sistema de reciclado innovador en el campo, donde se las arregla con 5 trabajadores. A pesar de que gana en cuatro meses lo que ganaba en Siria en un solo día, eso le ayuda a mantener a su familia. “Estoy agradecido a Oxfam Intermón por ofrecerme la oportunidad de trabajar en el proyecto de reciclaje y de aprovechar mi experiencia anterior. Mi trabajo es difícil, pero significa mucho para mí. No es solo por los ingresos, sino también porque contribuye a proteger el medio ambiente“, dice Jasem.

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Suleiman no ha podido volver a la escuela

Siria

Suleiman es el hijo menor de Susan y Ayman. Desde que huyó de Siria junto a su familia no ha podido retomar sus estudios en Líbano, y es su madre quien le está enseñando a leer y escribir. A Ayman, su padre, le fue imposible conseguir un trabajo con el que poder pagar no solo la escuela, sino el alquiler y la atención médica de su hijo mayor.

Ayman (42), su esposa Susan (38) y sus 3 hijos, Ahmad (16), Aya (14) y Suleiman (8), tuvieron que huir de Siria cuando estalló la violencia en su ciudad natal, Zabadani. El primogénito, Ahmad, tiene una distrofia muscular severa y necesita cuidados médicos especiales. La condición de Ahmad hizo que la opción de permanecer en un país desgarrado por la guerra fuera imposible para la familia.

Salieron de su casa pensando que regresarían al cabo de poco y dejaron todas sus pertenencias detrás. Han pasado siete años desde entonces y la familia de Ayman no ha regresado todavía.

En el Líbano, esta familia vive en peligro. Casi no pueden pagar su apartamento en el valle de Bekaa y el padre está en una búsqueda constante de un trabajo. Ahmad, que está en una silla de ruedas, necesita atención constante y no puede salir de la casa. Desde que llegó al Líbano no ha podido volver a la escuela, igual que sus hermanos, pues sus padres ya no podían pagar su educación.

Debido a la discapacidad de Ahmad y el limitado cuidado al que puede acceder en el Líbano, la familia fue seleccionada para ir a Italia a través de un programa de visados humanitarios. La familia espera que esta oportunidad permita a Ahmad llevar una vida digna.

Programa de visados humanitarios

Oxfam Intermón visitó a esta familia en el Líbano y los siguió durante su viaje a Italia, donde fueron alojados como parte de un programa de visados humanitarios. Hasta ahora, este es el único ejemplo concreto en Europa de un proyecto de reasentamiento dirigido por la sociedad civil (la Comunidad de Sant’Egidio, la Unión de Iglesias Metodistas y la Iglesia Valdense) y apoyado por un gobierno de la UE.

Esta familia, al igual que otras, será acogida por un partner de Oxfam Italia, llamado Esperanza Mediterránea, en Foggia, al sur de Italia, donde el hijo mayor puede recibir la asistencia médica que necesita.

Pero este caso, con final más o menos feliz, no es mayoritario. Son millones los niños y niñas que se han visto afectados por el conflicto en Siria y han tenido que huir con sus familias. Una de las numerosas consecuencias es que muchos de ellos no han podido volver al colegio porque sus familias no tienen recursos suficientes. 

Fares y su huida desde Alepo

Siria

Fares, refugiado sirio de Alepo, acaba de cruzar la frontera desde Macedonia a Serbia. En Presevo envía un mensaje telefónico a sus familiares, que se encuentran en Stuttgart, Alemania.

El camino de Fares no fue nada fácil. Tuvo que huir de Alepo, en Siria, y cruzar varias fronteras (Macedonia, Serbia y Grecia) para lograr llegar a Alemania. Es un camino lleno de miedo y de incertidumbre por el futuro que espera en el destino.

Cada día entran a Serbia miles personas refugiadas y migrantes en su ruta hacia Europa. Entran por el sur en Presevo, tras cruzar la frontera con Macedonia, y salen por el noroeste en Sid, dirección Croacia.

Hacen este recorrido en autobús o en trenes habilitados por el Gobierno serbio, y tardan 72 horas en cruzar el país. La mayoría de ellos huyen de Siria pero también de otros conflictos (en Afganistán o Irak) o de la pobreza. Han hecho un largo viaje y muchos de ellos han sido víctimas de abusos y de mafias.

El peligroso viaje de Houda y sus 5 hijos

Siria

La historia de Houda tampoco deja indiferente: esta ciudadana siria se tuvo que enfrentar a un largo y peligroso viaje para huir de su país y llegar a Alemania con sus 5 hijos e hijas para encontrarse con su marido. Aunque el viaje no fue fácil, sí que fue rápido, ya que se produjo la apertura de la frontera entre Grecia y Macedonia para facilitar el paso.

Houda viaja sola con sus 5 hijos e hijas; la más pequeña tiene 3 años y medio y, cuando oye ruidos fuertes, todavía piensa que son bombas. Houda decidió emprender este arriesgado viaje cruzando el Mediterráneo en bote y recorriendo la ruta de los Balcanes para encontrarse con su marido, que lleva 10 años viviendo y trabajando en Alemania. Pidieron varias veces la reunificación familiar pero iban pasando los años y no la conseguían.

Hace 3 años que sus hijos e hijas no pueden ir a la escuela por culpa de la guerra. “Están bombardeando todo el rato, no podemos salir de casa”, cuenta. Llegaron la noche del 17 de febrero a Lesbos (Grecia) y, tras pasar por el campo de Moria, pudieron abastecerse con ropa de abrigo, sacos de dormir y alimentos, y sobre todo registrarse para que les dieran los papeles de solicitantes oficiales del estatus de personas refugiadas. Después se dirigieron al puerto de Lesbos para coger el ferry que les llevaría a Atenas.

Al día siguiente ya estaban cruzando la frontera con Macedonia, tras un viaje en bus de 10 horas y una única parada a media mañana. El mal tiempo, un mayor control de los botes que cruzan desde la costa turca hasta la isla de Lesbos y la apertura de la frontera entre Grecia y Macedonia permitieron que todo fuera muy rápido y no tuvieran que hacer colas ni esperar demasiado tiempo en ningún lugar. Solo unas semanas antes, miles de personas procedentes de Siria y otros lugares se amontonaban en Idomeni esperando a que abrieran la frontera. Como es comprensible, tiene muchas ganas de encontrarse con su marido y, sobre todo, de que sus hijos e hijas puedan volver a la escuela.

Imagina, por un momento, que tienes que abandonar tu casa, tus pertenencias, tu trabajo y tu país para salvar tu vida. ¿Eres capaz? Además de tener que enfrentarte a la dureza de la situación, poco a poco tus recursos económicos se irán terminando. Por ese motivo, uno de los principales objetivos a la hora de ayudar a las personas refugiadas es lograr un medio de vida.

Así, los testimonios que has podido conocer en este post son solo la punta del iceberg de la situación que ha dejado la guerra en Siria, que sigue sigue siendo muy complicada para la población de este país que tuvo que dejarlo todo para intentar salvar su vida. Y para que todas estas personas tengan una oportunidad, tu ayuda es esencial. Solo con ella podremos seguir haciendo nuestro trabajo en favor de los derechos de las personas migrantes. 

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