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La ayuda humanitaria es un área dentro de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que se identifica como la asistencia proyectada para salvar vidas, mitigar el dolor y sustentar y preservar la dignidad de las personas, en prevención o condiciones de emergencia y/o recuperación, según nos explican en La Realidad de la Ayuda, sitio web de Oxfam Intermón donde la ONG evalúa la Cooperación Española y la AOD.

Seguro que en más de una ocasión has oído hablar de la ayuda humanitaria y de los planes de acción ante situaciones de emergencia, por ejemplo en países en guerra o en regiones del mundo donde las personas carecen de servicios básicos y deben hacer todo lo posible por plantar cara a graves emergencias sociales.

Casi todas las personas hemos visto alguna vez imágenes de ayuda humanitaria, sin embargo, ¿sabemos a qué se refiere exactamente este tipo de ayuda? ¿Qué tan efectiva e importante puede llegar a ser?

En este post te contamos todo lo que debes saber sobre la ayuda humanitaria y su rol en el siglo XXI. ¡Acompáñanos!

Descárgate aquí nuestra guía gratuita sobre el voluntariado y descubre todo lo  que necesitas saber para llevar uno a cabo.

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Personas refugiadas o migrantes procedentes de Turquía que huyen de la guerra o de la pobreza llegando a las costas de la pequeña isla de Lesvos (Grecia). © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Ayuda humanitaria: definición e importancia

La ayuda humanitaria es una respuesta ante situaciones en las que la seguridad, los derechos y el bienestar de determinadas comunidades, grupos o colectivos están en riesgo. Este tipo de ayuda puede ser de muchos tipos, entre ellos económica, social, logística o moral.

Las situaciones que originan una crisis humanitaria pueden ser básicamente de dos tipos:

  • En primer lugar, aquellas que han sido causadas por la naturaleza, por ejemplo desastres ambientales, inundaciones, seísmos, sequías, crisis alimentarias, entre otras.

  • En segundo término, las que han sido provocadas por la acción humana, tal como es el caso de las guerras, los conflictos bélicos, la persecución, etc.

La ayuda humanitaria obliga a que los cuerpos de atención o acogida inicien sus labores en las primeras 48 horas tras el hecho que ha originado la crisis, pues se trata del período en el que los efectos de la situación tienen mayor impacto.

Descubre lo que hemos logrado este último año

Los 3 niveles de atención de la ayuda humanitaria

Por lo general, la atención inmediata mide la capacidad de respuesta de los organismos de atención ante situaciones adversas, sea cual sea su origen. Existen tres niveles de atención cuando se trata de ayuda humanitaria. Veamos:

  • Inmediata:

Este tipo de asistencia incluye aspectos fundamentales como la alimentación, el alojamiento, el resguardo en un lugar seguro y la atención médica y psicológica, entre otras que puedan surgir.

Es el tipo de ayuda más importante pero, a la vez, el más difícil de todas, pues los efectos de la situación son recientes y el personal de atención aún no controla plenamente el terreno.

  • Urgente:

A partir de las primeras 48 horas, los planes de atención cambian. La labor pasa de ser inmediata a urgente y su objetivo es tratar de restablecer la normalidad en el escenario de las incidencias y asegurar que las necesidades esenciales de las personas han quedado cubiertas. Hay mayor dominio de la situación por parte de los equipos de atención y el impacto inicial de lo ocurrido empieza a reducirse.

Según la gravedad de los hechos, la atención urgente puede durar días o incluso semanas.

  • Sostenible:

Pasados estos plazos, la ayuda humanitaria se planifica de forma que adquiera sostenibilidad en el futuro inmediato. La situación inicial ha sido controlada, las personas han dejado de estar en riesgo y ahora el objetivo principal es intentar, en la medida de lo posible, volver a la normalidad.

Este tipo de ayuda suele ser implementada a través de planes sociales y económicos.

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Saim, huyó de su casa con su familia cuando comenzó el terremoto en Nepal de 2015. Ella encontró refugio en el campamento de desplazados internos Tundhuikel en Nepal © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Las 3 clases de ayuda humanitaria

Para auxiliar a la población damnificada de forma efectiva, es necesario que los países donantes y los países en desarrollo trabajen de forma coordinada. Para ello, los primeros deberán desarrollar su capacidad de gestión y respuesta ante una crisis, así como contribuir a acrecentar la resiliencia de los segundos ante ellas.

De este modo, en las categorías de ayuda humanitaria encontramos actuaciones humanitarias y de desarrollo.

Ayuda de emergencia

Se desarrolla ante una catástrofe natural o una crisis causada por el ser humano. Podemos distinguir entre ayuda y prestaciones materiales, ayuda alimentaria y organización de los servicios de seguridad de la ayuda.

Ayuda destinada a la reconstrucción y rehabilitación

Se trata de intervenciones que demandan una menor inmediatez y que se llevarán a cabo a largo plazo. Su objetivo es que la región receptora de la ayuda se sobreponga a las consecuencias de la crisis sufrida.

Prevención de desastres

Son aquellas acciones cuya finalidad es disminuir los peligros de catástrofes, prevenirlos y acondicionarse ante su llegada.

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Un grupo de mujeres recogiendo agua en un punto de distribución. Jakana es una comunidad que sufrió los ataques de Boko Haram, pero hoy es el refugio de miles de personas desplazadas de sus pueblos y que aquí buscaron refugio. Oxfam Intermón ha construido dos pozos para el suministro de agua y ha promovido un comité de higiene comunitaria para la construcción de letrinas y distribución de kits. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

¿Cuáles son los principios de la ayuda humanitaria?

La ayuda humanitaria no es un concepto surgido de la nada. Por el contrario, forma parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo y sus principios están reflejados en documentos oficiales e instrumentos jurídicos, como por ejemplo las resoluciones que al respecto ha difundido la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Desde la  Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU detallan cuáles son los principios que deben guiar la acción de las entidades u organizaciones especializadas en ello, que son:

  • Principio de independencia operativa:

La ayuda humanitaria que se preste en un lugar específico no puede entremezclase con cuestiones políticas, culturales, militares, ideológicas o religiosas. De hecho, nadie puede influir directamente en los acontecimientos para inclinar hacia un lado u otro la acción de los organismos de atención.

  • Principio de imparcialidad:

Las labores de atención y asistencia inmediata que lleven a cabo los organismos no debe ser excluyente ni estar determinada por razones de sexo, raza, edad, religión, opiniones políticas, entre otros factores. Debe implementarse según la necesidad de cada situación y en virtud del impacto y el alcance de la misma.

  • Principio de neutralidad:

Las misiones que se desplacen hasta el lugar de los hechos o que atiendan a las personas afectadas en otro espacio no deben, bajo ningún concepto, tomar partido en lo que sucede en el entorno. En casos de guerras, por ejemplo, su labor no será alimentar las discrepancias o mostrase favorables a uno u otro de los bandos en conflicto. Lo suyo será la atención de las víctimas directas e indirectas.

  • Principio de humanidad y atención:

Ni las cabezas de misión ni el personal que trabaja sobre el terreno deben olvidar que su labor fundamental es atender el sufrimiento y las necesidades de las personas dondequiera que las haya. El factor humano debe prevalecer siempre: salvar vidas es el principal objetivo de cualquier programa de ayuda humanitaria en el mundo.

Los principios de imparcialidad, neutralidad y humanidad fueron confirmados en la Resolución 46/182 de la Asamblea General aprobada en 1991, mientras que el principio de independencia se añadió en la 58/114 aprobada en 2004.

El Código de Conducta de la Cruz Roja dentro de la ayuda humanitaria

La actividad de las organizaciones humanitarias se rige por estos cuatro principios esenciales de las Naciones Unidas, y, además, suelen estar acogidas al Código de Conducta de la Cruz Roja.

Este código, de carácter voluntario, incluye principios adicionales en torno a las normas de comportamiento de las ONG. El objetivo es garantizar que el trabajo de estas organizaciones no gubernamentales, prestando asistencia humanitaria ante una catástrofe, sea efectivamente independiente, eficaz y ofrezca resultados positivos.

Lo más importante es el deber humanitario. Se sustenta en un principio humanitario básico: el derecho de cualquier persona a recibir y ofrecer apoyo humanitario.

  1. La prioridad de la ayuda. La asistencia no está condicionada por ningún tipo de cuestión (nacionalidad, raza o religión), sino que serán las necesidades las que marquen su orden de prioridad.  

  2. La asistencia solo busca aliviar el dolor humano. No hay un beneficio oculto para la organización ni esta buscará favorecer opciones religiosas ni opiniones políticas.

  3. Las organizaciones no gubernamentales no actuarán como herramientas de política exterior de los gobiernos. Son entidades independientes que no buscarán poner en práctica las políticas de estos.

  4. El respeto guiará sus actuaciones. Las organizaciones deben respetar la cultura y las costumbres de las comunidades y regiones.

  5. Se buscará impulsar la capacidad local. Se intentará fortalecer a las personas y comunidades locales (compra de materiales sobre el terreno o contratación de personal local, entre otros).

  6. Se trabajará para que las personas destinatarias participen en los programas. Se debe involucrar a las personas beneficiarias en la gestión y puesta en marcha de los proyectos de ayuda.

  7. La meta es cubrir las necesidades básicas actuales y minimizar la vulnerabilidad de las personas y comunidades. Las actividades deben contribuir al desarrollo a largo plazo, creando medios de vida sostenibles que moderen la fragilidad ante los desastres.

  8. El principio de doble responsabilidad. Las organizaciones son responsables ante las personas que precisan de asistencia y ante las personas donantes o entidades que han aportado recursos.

  9. Se debe cuidar especialmente la imagen que se da sobre las personas damnificadas. Las ONG deben respetar a estas personas. Son seres humanos con dignidad y no meros objetos para promover lástima.

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Un niño construye un refugio en el campo de desplazados de Muna Garage en las afueras de Maiduguri, Nigeria. En este campo más de 30.000 personas buscaron refugio huyendo de la violencia de Boko Haram. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

¿Cuándo se habló por primera vez de ayuda humanitaria?

En 1948, tras los devastadores efectos que provocaron dos guerras mundiales y un largo historial de hostilidades políticas, económicas y sociales en el mundo, la ONU dio a conocer la Carta de los Derechos Humanos.

Se trató del primer documento a escala global que reconoció oficialmente cuáles eran los derechos inherentes a la condición humana sin distinción de raza, sexo, género, edad, religión e ideología, entre otros, y que en teoría buscaba evitar que situaciones del pasado volvieran a repetirse causando efectos similares.

Fortalecer la carta por los derechos humanos

Sin embargo, pronto quedó claro que este texto no garantizaba por sí solo la seguridad ni la paz mundial, ante lo cual hubo que reforzar la carta original con declaraciones adjuntas sobre el cumplimiento de la misma y sobre situaciones de emergencia, como por ejemplo el Estatuto de las personas refugiadas, en 1950.

No quiere decir esto que la ayuda humanitaria sólo empezó a implementarse a partir de ese momento. Su historia es mucho más extensa y probablemente nos obligaría a mirar hasta la Antigüedad. Sin embargo, sí que se puede decir que fue tras estos hechos que se asumió en toda su complejidad y se crearon los primeros protocolos de atención.

La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios

La OCHA, Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, es un organismo que depende de la secretaría de las Naciones Unidas, cuya misión es organizar las respuestas ante emergencias de los agentes humanitarios.

Su trabajo es muy relevante ya que, al coordinar eficazmente el sistema de ayuda, favorecerá que se pueda ofrecer a las personas afectadas una atención rápida y competente.

Pero también le corresponde a esta oficina defender los derechos de las personas afectadas, promover soluciones que perduren en el tiempo y defender la igualdad de género.

Este organismo es el encargado de gestionar el Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF). Las donaciones solidarias que percibe este fondo permitirán a la OCHA que pueda suministrar a las operaciones de ayuda humanitaria el apoyo económico necesario y, así, atender con prontitud a las personas, familias y comunidades damnificadas por las catástrofes naturales o los conflictos bélicos.

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Otros organismos internacionales de ayuda humanitaria de la ONU

Un terremoto puede destruir los medios de vida, una guerra puede obligar a abandonar el hogar, una sequía puede hacer perder las cosechas… Una situación de crisis humanitaria vuelve vulnerables a las personas. Es preciso actuar para devolver sus vidas a la normalidad.

Por ello, además de la OCHA, las Naciones Unidas cuentan con otros organismos expertos que prestarán ayuda:

La labor conjunta de todos ellos permite proteger los derechos de las personas refugiadas, de los colectivos desfavorecidos o impedir la violación de los derechos humanos fundamentales.

La ayuda humanitaria española

La ayuda humanitaria es una de las divisiones más importantes de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Esta última es la política pública que genera mayor huella en las condiciones de vida de las personas y comunidades desfavorecidas de fuera de nuestro país.

España fue clave para la puesta en marcha del Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM) encargándose de su total financiación. Nació del acuerdo entre el gobierno español y la ONU, a través el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD).

Este fondo ha logrado cambios positivos en alimentación, agua limpia y prevención de la violencia:

  • Más de 1,6 millones de menores y 800.000 mujeres han mejorado su nutrición.

  • Más de 500.000 personas han accedido a agua potable.

  • Más de 600.000 mujeres y niñas han accedido a servicios de apoyo y prevención de violencia.

La ayuda en la actualidad

Vamos a emplear la información de La Realidad de la Ayuda para analizar en qué punto se encuentra la ayuda humanitaria de nuestro país.

¿Cuál fue nuestro compromiso?

España asumió la responsabilidad de llegar a destinar progresivamente un 0,4% de la renta nacional bruta en 2020.

¿Lo cumple?

Ha pasado de destinar un 0,12% en 2015 a un 0,17% en 2016, por lo tanto, queda lejos de cumplir con la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, no supera el 0,20% que el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE requiere a los países que son miembros.

¿Qué presupuesto destinó en 2016?

Los fondos previstos para AOD Neta (tiene en consideración la devolución por la liquidación de los préstamos del estado receptor) superaban los 2.300 millones de euros, pero se ejecutaron más de 3.800 millones.

No obstante, hay que señalar que más de la mitad de la ayuda oficial al desarrollo neta estaba destinada a operaciones de mitigación de deuda (el estado acreedor pacta con el país deudor una modificación de las cláusulas de reintegro de la deuda), es decir, que no existe una entrega real de recursos a una nación receptora de ayuda. Por lo tanto, la cifra real estaría más cercana a los 1.900 millones de euros.

¿Somos muy solidarios o poco solidarios?

Al deducir a nuestra AOD la condonación de deuda, nos situamos a la cola de los países que forman parte del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD). Ocuparíamos el puesto 24 junto con Portugal y solo nos superaría Corea del Sur como el farolillo rojo.

¿Qué caracteriza a nuestra AOD?

En 2016 destacó por las operaciones de condonación de deuda con Cuba, por haber recibido devoluciones que rebasan ampliamente a nuestros desembolsos y por haber concedido ayuda reembolsable a Ghana, Honduras, Senegal y Mauritania, países humildes fuertemente endeudados.

En conclusión, nuestra ayuda no sería genuina porque no estaría generando un impacto positivo en el desarrollo del estado beneficiario. De ahí que la Confederación de ONGD Europea (CONCORD), en su análisis de 2016, califique a España como el país donante, dentro de la EU-28, con menor proporción de ayuda oficial al desarrollo genuina.

¿En qué fallamos?

Hemos destinado muy pocos recursos a actividades de reconstrucción y restauración, un 9%, y a prevención de catástrofes, un 5%. A pesar de tratarse de aspectos fundamentales para fomentar la recuperación y el desarrollo de las regiones o países damnificados por un desastre, así como la resiliencia de las zonas vulnerables o expuestas a sufrirlos de forma reiterada.

¿Somos transparentes?

Para analizar la transparencia se emplea el Índice de Transparencia en la Ayuda, que evalúa el compromiso en la transparencia, las publicaciones sobre la organización y la información sobre las acciones realizadas por parte de los organismos que orientan la AOD en los estados donantes.

En nuestro caso se estudia al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, que ocupa el puesto 16 de entre las 29 agencias bilaterales (de un mismo país), y el 29 de las 46 multilaterales (contribuyentes estatales y privados de varios países).

Estos datos no deben desanimarnos. Aunque pensemos que no podemos hacer nada, siempre es posible hacer algo, y, por muy pequeña que sea la ayuda que podamos ofrecer, significará mucho más de lo que creemos.

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Ayuda humanitaria y retos globales en el siglo XXI

Aunque hemos avanzado mucho en lo que se refiere a planes de atención y acogida, el mundo del siglo XXI sigue siendo escenario de numerosas crisis humanitarias, bien sea por efecto de los desastres naturales (Haití, Indonesia) o por las acciones humanas, como es el caso de las guerras de Siria, Yemen, Sudán del Sur, Afganistán, entre otras.

Según el último informe Tendencias Globales de ACNUR, a finales de 2017 más de 68 millones de personas han sido desplazadas forzosamente de sus hogares en todo el mundo, de ellas más de 25 millones son refugiados y refugiadas, por lo que se habla de una crisis de población refugiada

Por lo general, las crisis humanitarias del siglo XXI han tenido como escenario regiones o países con altos índices de pobreza y desigualdad, precarias condiciones de acceso a servicios públicos y, sobre todo, poca capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia social. Veamos 5 de ellas:

1. Siria

La guerra entre los y las partidarias de Bashar al-Asad y la oposición lleva ya más de seis años. Son tales las consecuencias que ha generado, que se le considera un conflicto de alcance regional e incluso mundial.

La población se ha visto obligada a abandonar el país en busca de lugares seguros o se ha convertido en desplazados y desplazadas internos.

Según el Informe Mundial sobre desplazamiento interno 2018 (GRID 2018) del Observatorio de Desplazamiento Interno (IMDC), Siria, con 2.911.000 personas, lidera el ranking de estados con la mayor cifra de nuevos desplazamientos internos de población en 2017.

En el caso de las personas refugiadas, las labores de ayuda humanitaria se han desplazado a países vecinos como Líbano, Jordania, Irak, Turquía o incluso a otros del sur de Europa como Grecia, Italia, Bulgaria o Macedonia, que constituyen las rutas de huida en su afán por salvar sus vidas y llegar a las costas europeas.

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Alepo, Siria © Pablo Tosco

2. Sudán del Sur

La reciente independencia de este país del centro de África, que tuvo lugar en 2011, no ha traído la paz ni la seguridad que sus habitantes querían.

Según el informe antes citado de ACNUR, hay 2,4 millones de sursudaneses y sursudanesas que sufren en primera persona la crisis de desplazamiento de mayor desarrollo en el mundo y la más grave del continente africano en su conjunto. Los refugiados y las refugiadas han tenido que huir a otros países de la región como Uganda o Kenia.

El campo de desplazados de Mingkaman, en Sudán del Sur © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

3. Yemen

El conflicto político desatado en este país del suroccidente de Asia en 2014 ha tenido graves consecuencias sociales y demográficas.

Tanto es así, que en marzo de 2018 Oxfam Intermón alertaba de las dificultades a las que se enfrentaba su población: más de 5.500 civiles han fallecido por el conflicto, 2.000 han perdido su vida a causa del cólera, hay casi 18 millones de personas sufriendo por el hambre y 3 millones de personas han tenido que huir de su hogar.

Requieren de ayuda humanitaria, pues las personas y familias sobreviven en condiciones precarias, sin acceso a servicios básicos y con pocas opciones de futuro, además, el precio de los alimentos se está incrementando.

La ayuda humanitaria ha permitido que muchas familias salven sus vidas y busquen refugio en países del Cuerno de África como Etiopía, Eritrea o Yibuti. Las condiciones de pobreza y desigualdad de Yemen se han extremado a raíz de este conflicto.

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Campo de desplazados de Al-Manjorah, en Hajjah, donde proporcionamos agua potable a cerca de 20.000 personas. © Moayed Al.Shaibani / Oxfam

4. Haití

El terremoto que sacudió a este pequeño país del Caribe ha sido una de las grandes tragedias ambientales en lo que llevamos de siglo XXI. Cerca de 316.000 personas murieron y el grueso de las infraestructuras y construcciones del país se vinieron abajo.

Según Naciones Unidas, el sismo provocó la muerte de más de 200.000 personas y arrebató su hogar a al menos 1,5 millones.

La ayuda humanitaria que se movilizó desde el mismo día de la tragedia permitió salvar cientos de vidas, pero aún hoy, siete años más tarde, sigue siendo insuficiente para que pueda hablarse de una reconstrucción en todos los sentidos. Las necesidades de la población siguen sin atender y la pobreza y la desigualdad no hacen sino acentuarlas.

Un terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter sacudió el 12 de enero la capital de Haití, Puerto Príncipe. Ha habido miles de víctimas mortales y desaparecidos. © REUTERS / Eduardo Munoz

5. Somalia

Las sequías han provocado que cientos de hectáreas, antes dedicadas al cultivo y la cría de ganado, se echen a perder para siempre y que las familias del campo emigren a las ciudades o a otros países de la región en busca de alimento y medios de supervivencia.

Se trata de la peor sequía que sufre este país y otros del Cuerno de África en los últimos 60 años. En algunos casos, como el de la propia Somalia, esta situación ha alimentado las diferencias sociales y el conflicto político que se vive en el país desde hace tiempo. 

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Somalia permanece sin un gobierno central que actúe de forma efectiva desde 1991. Desde entonces, han sido más de 18 años de conflictos periódicos entre las facciones rivales, lo que ha provocado desplazamientos masivos de la población a campos de refugiados y severas crisis económicas en el país. Oxfam Internacional colabora con programas de asistencia sanitaria y proveyendo agua a las personas refugiadas. © Giacomo Miserachi / Oxfam Intermón

Proyectos de ayuda humanitaria de Oxfam Intermón

Oxfam Intermón, en su papel de organización social, desarrolla proyectos en distintos puntos del mundo para desplegar ayuda humanitaria ante desastres ambientales o situaciones de emergencia extrema, así como iniciativas que tienen que se relacionan con la prevención, la denuncia y la incidencia política.

La ayuda que proporciona en todos estos puntos es de los tres tipos: inmediata, urgente y sostenible. Algunos de los frentes en los que actúa son:

  • Crisis de personas refugiadas

El mundo enfrenta la mayor crisis de desplazamiento forzoso desde la II Guerra Mundial y Oxfam hace presencia en algunos de los puntos neurálgicos de esta crisis para suministrar alimentos y productos de primera necesidad a todos y todas las afectadas.

  • Huracán Irma

Tras el paso de este ciclón en la región del Caribe, Oxfam ha reforzado sus proyectos de ayuda humanitaria en países como Cuba, República Dominicana y Haití, entre otros. Allí trabaja junto a varias ONG locales con el fin de garantizar la seguridad y el acceso a servicios básicos de las personas afectadas por el huracán Irma.

  • Nigeria y la región del lago Chad

Oxfam ayuda a más de 270.00 personas desde mayo de 2014 en Nigeria y la región del Lago Chad, fecha en la que se han recrudecido los enfrentamientos bélicos en esta zona y cientos de miles de personas han tenido que abandonar sus hogares. En este sentido, Oxfam apoya tanto a las familias directamente afectadas como a quienes les acogen.

  • Hambrunas en África

Las crisis alimentarias aquejan varios puntos de África y es necesario que la ayuda humanitaria llegue a los más afectados y afectadas. Por ello, Oxfam apoya programas sobre la asistencia alimentaria, el acceso a servicios como el agua potable y el desarrollo de nuevas formas de subsistencia de las poblaciones.

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Un miembro del equipo de Oxfam Intermón en Puerto Príncipe, Haití, prepara kits de higiene para las personas damnificadas del huracán Matthew. El huracán Matthew dejó en Haití más de 500 muertos y afectó a 2,1 millones de personas, de los cuales 1,4 millones precisan de ayuda humanitaria, y más de 800.000 han quedado en situación de inseguridad alimentaria. Más de 1.600 escuelas quedaron dañadas y se registraron más de 6.000 casos de cólera en las semanas posteriores. © Fran Afonso / Oxfam Intermón

Contribuye a hacer realidad los proyectos de ayuda humanitaria de Oxfam Intermón

Desde 1973 actuamos en acción humanitaria. Trabajamos en la prevención, apoyo y reconstrucción ante situaciones de emergencia. Nuestra ONG es especialista en agua, saneamiento e higiene, así como en seguridad alimentaria.

¿Quieres apoyar nuestra labor?

  • Puedes realizar una donación puntual a uno de los proyectos de emergencias que estamos desarrollando en la actualidad. Tu gesto solidario puede facilitar que personas y familias accedan a agua potable para cubrir sus necesidades básicas (beber, cocinar y asearse) y evitar la proliferación de enfermedades por el consumo de agua en mal estado. Podéis colaborar entre tu familia y amistades donando, por ejemplo, 30 €. Este importe supone mucho para otras personas vulnerables, ya que permite suministrar 375 sobres que posibilitarán purificar 20 litros de agua cada uno.

  • Puedes formar parte de nuestro fondo de emergencias. Los primeros momentos después de una catástrofe son vitales para salvar las vidas de las personas damnificadas. Si quieres, puedes colaborar en esta tarea convirtiéndote en una de las personas socias de acción humanitaria de Oxfam Intermón. Puedes elegir qué cuota periódica deseas aportar durante los seis meses en que serás socio o socia de este fondo

Gracias a personas desinteresadas como tú hemos conseguido que más de 115.000 personas hayan podido acceder a agua limpia en Etiopía.

Recuerda que puedes desgravar tu cuota en la declaración de la renta. Además, tienes la total seguridad de que tu participación irá destinada a los programas de emergencia, ya que nuestra ONG rinde cuentas de su actividad (consulta toda la información relativa a nuestra rendición de cuentas aquí) y sigue el código de conducta de la Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo, además de ser evaluada satisfactoriamente por su Herramienta de Transparencia y Buen Gobierno.

Formamos parte del comité de emergencias

Acción contra el Hambre, ACNUR, Médicos del Mundo, Plan Internacional y World Vision son las ONG que, junto con Oxfam Intermón, integran el Comité de Emergencia español.

Nació en 2015 del firme convencimiento de que la suma de la solidaridad ciudadana, las empresas privadas y el trabajo sobre el terreno de las ONG facilitaría una mejor ayuda y poder salvar un número mayor de vidas ante una crisis humanitaria.

Al unir su amplia experiencia ante situaciones de emergencia, pueden ofrecer una respuesta más breve y efectiva ante ellas, garantizando que las personas afectadas reciban la ayuda o que esta llegue a las zonas donde es más necesaria.

Las donaciones altruistas permiten que estas ONG puedan abarcan áreas fundamentales después de una situación de crisis: ofrecer refugio y protección, garantizar la seguridad alimentaria, cubrir las necesidades básicas, proporcionar atención médica urgente, permitir el acceso a agua limpia, dotar de infraestructuras de saneamiento e higiene, dar apoyo psicosocial o cuidar de uno de los colectivos más indefensos en situaciones de este tipo, los niños y niñas.

Tú, tu familia y tus amistades también podéis formar parte del Comité de Emergencia. Es muy sencillo. Facilita tu email en su web y cuando se ponga en marcha su protocolo de emergencia se pondrán en contacto contigo.

Como ves, la ayuda humanitaria no es una cuestión de protocolo. Es mucho más que eso: supone salvar vidas y garantizar el bienestar y los derechos de aquellas personas que han sido víctimas de una emergencia humanitaria, sea cual sea su origen. No lo pienses: si puedes colaborar, ¡hazlo ahora!

Ya no valen las excusas. Está en riesgo la vida de personas como tú. Una pequeña aportación de toda la ciudadanía supone mucho para mejorar sus condiciones de vida. Seamos un mundo cooperante. Cambiemos su situación. ¡Y hagámoslo juntos y juntas!

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