Seguro que en más de una ocasión has oído hablar de la ayuda humanitaria y de los planes de acción ante situaciones de emergencia, por ejemplo en países en guerra o en regiones del mundo donde las personas carecen de servicios básicos y deben hacer todo lo posible por plantar cara a graves emergencias sociales.

Casi todas las personas hemos visto alguna vez imágenes de ayuda humanitaria, sin embargo, ¿sabemos a qué se refiere exactamente este tipo de ayuda? ¿Qué tan efectiva e importante puede llegar a ser?

En este post te contamos todo lo que debes saber sobre la ayuda humanitaria y su rol en el siglo XXI. ¡Acompáñanos!

New Call-to-action
que-es-la-dignidad-de-personas

Personas refugiadas o migrantes procedentes de Turquía que huyen de la guerra o de la pobreza llegando a las costas de la pequeña isla de Lesvos (Grecia). © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Ayuda humanitaria: definición e importancia

La ayuda humanitaria es una respuesta ante situaciones en las que la seguridad, los derechos y el bienestar de determinadas comunidades, grupos o colectivos están en riesgo. Este tipo de ayuda puede ser de muchos tipos, entre ellos económica, social, logística o moral.

Las situaciones que originan una crisis humanitaria pueden ser básicamente de dos tipos: en primer lugar, aquellas que han sido causadas por la naturaleza, por ejemplo desastres ambientales, inundaciones, seísmos, sequías, crisis alimentarias, entre otras; en segundo término, las que han sido provocadas por la acción humana, tal como es el caso de las guerras, los conflictos bélicos, la persecución, etc.

La ayuda humanitaria obliga a que los cuerpos de atención o acogida inicien sus labores en las primeras 48 horas tras el hecho que ha originado la crisis, pues se trata del período en el que los efectos de la situación tienen mayor impacto.

Descarga gratis la guía

Los 3 niveles de atención de la ayuda humanitaria

Por lo general, la atención inmediata mide la capacidad de respuesta de los organismos de atención ante situaciones adversas, sea cual sea su origen. Existen tres niveles de atención cuando se trata de ayuda humanitaria. Veamos:

  • Inmediata:

Este tipo de asistencia incluye aspectos fundamentales como la alimentación, el alojamiento, el resguardo en un lugar seguro y la atención médica y psicológica, entre otras que puedan surgir. Es el tipo de ayuda más importante pero, a la vez, el más difícil de todas, pues los efectos de la situación son recientes y el personal de atención aún no controla plenamente el terreno.

  • Urgente:

A partir de las primeras 48 horas, los planes de atención cambian. La labor pasa de ser inmediata a urgente y su objetivo es tratar de restablecer la normalidad en el escenario de las incidencias y asegurar que las necesidades esenciales de las personas han quedado cubiertas. Hay mayor dominio de la situación por parte de los equipos de atención y el impacto inicial de lo ocurrido empieza a reducirse. Según la gravedad de los hechos, la atención urgente puede durar días o incluso semanas.

  • Sostenible:

Pasados estos plazos, la ayuda humanitaria se planifica de forma que adquiera sostenibilidad en el futuro inmediato. La situación inicial ha sido controlada, las personas han dejado de estar en riesgo y ahora el objetivo principal es intentar, en la medida de lo posible, volver a la normalidad. Este tipo de ayuda suele ser implementada a través de planes sociales y económicos.

Saim, huyó de su casa con su familia cuando comenzó el terremoto en Nepal de 2015. Ella encontró refugio en el campamento de desplazados internos Tundhuikel en Nepal © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

¿Cuáles son los principios de la ayuda humanitaria?

La ayuda humanitaria no es un concepto surgido de la nada. Por el contrario, forma parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo y sus principios están reflejados en documentos oficiales e instrumentos jurídicos, como por ejemplo las resoluciones que al respecto ha difundido la Organización de Naciones Unidas (ONU). Dsed la  Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU detallan cuáles son los principios que deben guiar la acción de las entidades u organizaciones especializadas en ello, que son:

  • Principio de independencia operativa:

La ayuda humanitaria que se preste en un lugar específico no puede entremezclase con cuestiones políticas, culturales, militares, ideológicas o religiosas. De hecho, nadie puede influir directamente en los acontecimientos para inclinar hacia un lado u otro la acción de los organismos de atención.

  • Principio de imparcialidad:

Las labores de atención y asistencia inmediata que lleven a cabo los organismos no debe ser excluyente ni estar determinada por razones de sexo, raza, edad, religión, opiniones políticas, entre otros factores. Debe implementarse según la necesidad de cada situación y en virtud del impacto y el alcance de la misma.

  • Principio de neutralidad:

Las misiones que se desplacen hasta el lugar de los hechos o que atiendan a las personas afectadas en otro espacio no deben, bajo ningún concepto, tomar partido en lo que sucede en el entorno. En casos de guerras, por ejemplo, su labor no será alimentar las discrepancias o mostrase favorables a uno u otro de los bandos en conflicto. Lo suyo será la atención de las víctimas directas e indirectas.

  • Principio de humanidad y atención:

Ni las cabezas de misión ni el personal que trabaja sobre el terreno deben olvidar que su labor fundamental es atender el sufrimiento y las necesidades de las personas dondequiera que las haya. El factor humano debe prevalecer siempre: salvar vidas es el principal objetivo de cualquier programa de ayuda humanitaria en el mundo.

¿Cuándo se habló por primera vez de ayuda humanitaria?

En 1948, tras los devastadores efectos que provocaron dos guerras mundiales y un largo historial de hostilidades políticas, económicas y sociales en el mundo, la ONU dio a conocer la Carta de los Derechos Humanos.

Se trató del primer documento a escala global que reconoció oficialmente cuáles eran los derechos inherentes a la condición humana sin distinción de raza, sexo, género, edad, religión e ideología, entre otros, y que en teoría buscaba evitar que situaciones del pasado volvieran a repetirse causando efectos similares.

Sin embargo, pronto quedó claro que este texto no garantizaba por sí solo la seguridad ni la paz mundial, ante lo cual hubo que reforzar la carta original con declaraciones adjuntas sobre el cumplimiento de la misma y sobre situaciones de emergencia, como por ejemplo el Estatuto de las personas refugiadas, en 1950. No quiere decir esto que la ayuda humanitaria sólo empezó a implementarse a partir de ese momento. Su historia es mucho más extensa y probablemente nos obligaría a mirar hasta la Antigüedad. Sin embargo, sí que se puede decir que fue tras estos hechos que se asumió en toda su complejidad y se crearon los primeros protocolos de atención.

Ayuda humanitaria y retos globales en el siglo XXI

Aunque hemos avanzado mucho en lo que se refiere a planes de atención y acogida, el mundo del siglo XXI sigue siendo escenario de numerosas crisis humanitarias, bien sea por efecto de los desastres naturales (Haití, Indonesia) o por las acciones humanas, como es el caso de las guerras de Siria, Yemen, Sudán del Sur, Afganistán, entre otras.

En la actualidad, según datos de organismos internacionales, cerca de 65,6 millones de personas han sido desplazadas forzosamente de sus hogares, de las cuales más de la tercera parte (22,5 millones) son refugiados y refugiadas. Por lo general, las crisis humanitarias del siglo XXI han tenido como escenario regiones o países con altos índices de pobreza y desigualdad, precarias condiciones de acceso a servicios públicos y, sobre todo, poca capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia social. Veamos 5 de ellas:

1. Siria

La guerra entre los y las partidarias de Bashar al-Asad y la oposición lleva ya más de seis años. Son tales las consecuencias que ha generado, que se le considera un conflicto de alcance regional e incluso mundial. Desde 2011, más de 5.5 millones de personas han abandonado el país en busca de lugares seguros y otros 6.3 millones se han convertido en desplazados y desplazadas internos. En el caso de los refugiados y las refugiadas, las labores de ayuda humanitaria se han desplazado a países vecinos como Líbano, Jordania, Irak, Turquía o incluso a otros del sur de Europa como Grecia, Italia, Bulgaria o Macedonia, que constituyen las rutas de huida en su afán por salvar sus vidas y llegar a las costas europeas.

"alepo-despues-guerra-siria"

Alepo, Siria © Pablo Tosco

2. Sudán del Sur

La reciente independencia de este país del centro de África, que tuvo lugar en 2011, no ha traído la paz ni la seguridad que sus habitantes querían. Cerca de 3.3 millones de sursudaneses y sursudanesas sufren en primera persona la crisis de desplazamiento de mayor desarrollo en el mundo y la más grave del continente africano en su conjunto. Los refugiados y las refugiadas han tenido que huir a otros países de la región como Uganda o Kenia.

El campo de desplazados de Mingkaman, en Sudán del Sur © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

3. Yemen

El conflicto político desatado en este país del suroccidente de Asia en 2014 ha tenido graves consecuencias sociales y demográficas. Tanto es así, que en la actualidad cerca de 18,8 millones de yemeníes requieren de ayuda humanitaria en las 20 provincias del país más golpeadas por la guerra. De ellas, más de 2 millones sobreviven en condiciones precarias, sin acceso a servicios básicos y con pocas opciones de futuro. La ayuda humanitaria ha permitido que muchas familias salven sus vidas y busquen refugio en países del Cuerno de África como Etiopía, Eritrea o Yibuti. Las condiciones de pobreza y desigualdad de Yemen se han extremo a raíz de este conflicto.

yemen-crisis-ayuda-humanitaria

Campo de desplazados de Al-Manjorah, en Hajjah, donde proporcionamos agua potable a cerca de 20.000 personas. © Moayed Al.Shaibani / Oxfam

4. Haití

El terremoto que sacudió a este pequeño país del Caribe ha sido una de las grandes tragedias ambientales en lo que llevamos de siglo XXI. Cerca de 316.000 personas murieron y el grueso de las infraestructuras y construcciones del país se vivieron abajo. La ayuda humanitaria que se movilizó desde el mismo día de la tragedia permitió salvar cientos de vidas, pero aún hoy, siete años más tarde, sigue siendo insuficiente para que pueda hablarse de una reconstrucción en todos los sentidos. Las necesidades de la población siguen sin atender y la pobreza y la desigualdad no hacen sino acentuarlas.

Un terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter sacudió el 12 de enero la capital de Haití, Puerto Príncipe. Ha habido miles de víctimas mortales y desaparecidos. © REUTERS / Eduardo Munoz

5. Somalia

Se trata de la peor sequía que sufre este país y otros del Cuerno de África en los últimos 60 años. En algunos casos, como el de la propia Somalia, esta situación ha alimentado las diferencias sociales y el conflicto político que se vive en el país desde hace tiempo. Las sequías han provocado que cientos de hectáreas, antes dedicadas al cultivo y la cría de ganado, se echen a perder para siempre y que las familias del campo emigren a las ciudades o a otros países de la región en busca de alimento y medios de supervivencia.

Un asentamiento de personas desplazadas internamente en la ciudad de Garadag, en el norte de Somalia, en 2017. © Petterik Wiggers / Oxfam

Proyectos de ayuda humanitaria de Oxfam Intermón

Oxfam Intermón, en su papel de organización social, desarrolla proyectos en distintos puntos del mundo para desplegar ayuda humanitaria ante desastres ambientales o situaciones de emergencia extrema, así como iniciativas que tienen que se relacionan con la prevención, la denuncia y la incidencia política.

La ayuda que proporciona en todos estos puntos es de los tres tipos: inmediata, urgente y sostenible. Algunos los frentes en los que actúa son:

  • Crisis de personas refugiadas

El mundo enfrenta la mayor crisis de desplazamiento forzoso desde la II Guerra Mundial y Oxfam hace presencia en algunos de los puntos neurálgicos de esta crisis para suministrar alimentos y productos de primera necesidad a todos y todas las afectadas.

  • Huracán Irma

Tras el paso de este ciclón en la región del Caribe, Oxfam ha reforzado sus proyectos de ayuda humanitaria en países como Cuba, República Dominicana y Haití, entre otros. Allí trabaja junto a varias ONG locales con el fin de garantizar la seguridad y el acceso a servicios básicos de las personas afectadas por el huracán Irma.

  • Nigeria y la región del lago Chad

Oxfam ayuda a más de 270.00 personas desde mayo de 2014 en Nigeria y la región del Lago Chad, fecha en la que se han recrudecido los enfrentamientos bélicos en esta zona y cientos de miles de personas han tenido que abandonar sus hogares. En este sentido, Oxfam apoya tanto a las familias directamente afectadas como a quienes les acogen.

  • Hambrunas en África

Las crisis alimentarias aquejan varios puntos de África y es necesario que la ayuda humanitaria llegue a los más afectados y afectadas. Por ello, Oxfam apoya programas sobre la asistencia alimentaria, el acceso a servicios como el agua potable y el desarrollo de nuevas formas de subsistencia de las poblaciones.

Como ves, la ayuda humanitaria no es una cuestión de protocolo. Es mucho más que eso: supone salvar vidas y garantizar el bienestar y los derechos de aquellas personas que han sido víctimas de una emergencia humanitaria, sea cual sea su origen. No lo pienses: si puedes colaborar, ¡hazlo ahora!

voiluntariado red teje todos